
Mientras el detector de alcohol en sangre va implementándose de a poco en las fuerzas de seguridad, Philips introduce en el mercado tecnológico el primer detector de drogas sin necesidad de complicados análisis de sangre.
El dispositivo funciona con una pequeña muestra de saliva, dispuesta en un tubo de plástico, y es facilmente trasladable, ya que su dimensiones son las adecuadas para sostenerlo con una mano. A través de la saliva y utilizando un sistema de nanopartículas y campos magnéticos, tan solo en 90 segundos se obtiene un resultado confiable a partir de procesos químicos que proyectan un determinado color, según qué droga se haya consumido.
El aparato permite detectar y discriminar un abanico bastante amplio de las drogas más usuales, como son la cocaína, heroína, marihuana, anfetaminas, metanfetaminas.
Por supuesto, su puesta en uso dependerá de la voluntad política de cada país, pero sin duda será un gran instrumento para combatir la drogadicción y prevenir accidentes por conductores que manejen bajo los efectos de narcóticos.
Philips planea su comercialización para finales de este año, pero no se especificó si se venderá al público o solo circulará entre la policía y demás organismos de seguridad.




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