Amazon ha decidido echar el freno a su ofensiva en el comercio minorista fĂsico y bajar la persiana de todas sus tiendas Amazon Fresh y Amazon Go en Estados Unidos, despuĂ©s de años de pruebas para llevar al mundo real su dominio del canal online. El movimiento supone un giro relevante en la estrategia del grupo, que redirige recursos hacia la venta de alimentaciĂłn por internet y hacia la cadena de supermercados orgánicos Whole Foods Market.
La compañĂa admite abiertamente que, pese a ciertos avances, no ha logrado articular una experiencia de compra realmente diferencial que justifique la expansiĂłn masiva de estos formatos. La apuesta pasa ahora por reconvertir parte de los locales en nuevos supermercados Whole Foods, potenciar la entrega rápida de comida a domicilio y seguir experimentando con conceptos hĂbridos, pero de forma más selectiva.
Qué cierran exactamente: adiós a las marcas Fresh y Go
El comunicado corporativo detalla que Amazon pondrá fin a sus supermercados Amazon Fresh y a las tiendas de conveniencia automatizadas Amazon Go, ambas concebidas como la punta de lanza de su desembarco fĂsico en el sector alimentaciĂłn. En total, se trata de unos 70 establecimientos que hasta ahora funcionaban bajo marcas propias y que se habĂan convertido en el laboratorio más visible del gigante tecnolĂłgico en el mundo del retail tradicional.
En el caso de Amazon Fresh, se trataba de supermercados al uso, con pasillos, carros y lineales clásicos, pero apoyados en tecnologĂa para gestiĂłn de inventario, precios dinámicos y servicios de entrega rápida. Amazon Go, por su parte, se hizo famosa por eliminar las cajas: una red de cámaras y sensores identificaba quĂ© metĂa el cliente en la bolsa y cargaba automáticamente el importe en su cuenta de Amazon, lo que dio lugar al conocido sistema “just walk out”.
Pese al impacto mediático de ese modelo sin cajeros, la red nunca llegó a escalar al ritmo previsto. La propia empresa reconoce que el formato no ha alcanzado el volumen ni la rentabilidad necesarios para seguir desplegándose de forma agresiva, de ahà la decisión de cerrar o reconvertir todos los locales.
En paralelo, la compañĂa habĂa ido afinando su huella fĂsica: operaba 57 supermercados Fresh y 15 tiendas Go, con presencia en estados como California, Illinois, Pensilvania, Nueva York, Washington, Nueva Jersey, Virginia, Maryland o Tennessee. Todo ese mapa se está reordenando ahora bajo un eje distinto: Whole Foods Market.

Calendario de cierres y recolocaciĂłn de parte de las tiendas
Amazon ha fijado una fecha clara para el apagĂłn de sus formatos fĂsicos de alimentaciĂłn con marca propia. El Ăşltimo dĂa de operaciĂłn de las tiendas Amazon Fresh y Amazon Go será el 1 de febrero, con una excepciĂłn relevante: en California, algunos establecimientos permanecerán abiertos un tiempo adicional para cumplir con las exigencias estatales de preaviso en cierres y ajustes de empleo.
La empresa no se limita a cerrar y salir de estos espacios: una parte de los locales se transformará en supermercados Whole Foods Market, la cadena de alimentación natural y ecológica que Amazon compró en 2017 por más de 13.000 millones de dólares. El grupo habla de “reconversiones” y de aprovechar la infraestructura existente para acelerar el crecimiento de la enseña orgánica.
En paralelo, Amazon trabaja con las plantillas afectadas para recolocar empleados en otros puestos dentro del grupo, especialmente en su extensa red logĂstica y en las propias tiendas Whole Foods. Aun asĂ, la compañĂa reconoce que el ajuste implicará la salida de cientos de trabajadores de tienda, y distintas estimaciones elevan el impacto potencial a varios miles de empleos si se suman todos los cambios en el negocio fĂsico.
TambiĂ©n se verán afectados los entornos donde operaban estas tiendas. Los propietarios de parques comerciales y locales pierden a un inquilino de alto perfil que generaba tráfico, y determinados proveedores locales que surtĂan a Fresh y Go tendrán que reubicar parte de su negocio, bien en Whole Foods, bien en otros distribuidores o en el canal online.
Whole Foods se convierte en el centro de la estrategia fĂsica
Lejos de renunciar a la alimentación, Amazon ha decidido concentrar su apuesta en el segmento donde mejor le va: Whole Foods Market. Desde la adquisición de la cadena, las ventas han crecido más de un 40 % y la enseña ha superado las 550 tiendas, con una identidad de marca reconocible asociada a productos orgánicos y de gama media-alta.
El plan que acompaña al cierre de Fresh y Go incluye la apertura de al menos 100 nuevos supermercados Whole Foods en los prĂłximos años. La compañĂa combinará formatos de gran superficie con un modelo de tienda más pequeña, Whole Foods Market Daily Shop, pensado para compras de proximidad en barrios urbanos: comidas preparadas, cafĂ©, básicos del dĂa a dĂa y una selecciĂłn reducida, pero cuidada, de productos.
Con este movimiento, Amazon quiere apoyarse en una red que ya es rentable para seguir integrando su ecosistema digital: entregas para clientes Prime, programas de fidelización, análisis de datos de compra y opciones de recogida en tienda de pedidos online. La lógica es clara: menos marcas, más foco en aquella que ya tiene tracción y márgenes aceptables.
Para el resto de cadenas, especialmente en Europa y España, el mensaje no pasa desapercibido. El gigante de Seattle no tira la toalla en el negocio de la cesta de la compra, pero opta por un modelo más clásico, apoyado en una marca fuerte y en la combinaciĂłn de tienda fĂsica, venta online y entrega rápida, un esquema que se asemeja cada vez más al de grandes supermercados europeos que ya están intensificando su apuesta omnicanal.
Por quĂ© fracasan Fresh y Go: mucha tecnologĂa, poca ventaja clara
En los Ăşltimos años, Amazon ha ido cerrando librerĂas fĂsicas, tiendas pop-up y otros experimentos de retail antes de tomar esta decisiĂłn con Fresh y Go. El patrĂłn se repite: dominar el comercio electrĂłnico no garantiza el Ă©xito en tienda fĂsica. En el caso de estos supermercados y tiendas de conveniencia, la compañĂa reconoce que la propuesta no terminĂł de cuajar.
Analistas del sector resumen el problema en dos ideas sencillas. Por un lado, Amazon Fresh resultaba demasiado parecido a los supermercados tradicionales: surtido correcto, algo de tecnologĂa añadida, pero sin una diferencia contundente en precio, calidad o experiencia que invitara a cambiar de costumbres. Por otro, Amazon Go ofrecĂa un sistema de pago sin caja espectacular desde el punto de vista tecnolĂłgico, pero que no resolvĂa un problema acuciante para la mayorĂa de los clientes.
En la práctica, muchos consumidores seguĂan valorando cuestiones muy terrenales: encontrar buenos precios, poder escoger fruta y verdura con calma, comparar marcas o aprovechar promociones. La eliminaciĂłn de colas, por sĂ sola, no bastĂł para arrastrar masas hacia un modelo más caro de operar, con cámaras y sensores por todas partes y una inversiĂłn tecnolĂłgica notable.
La propia Amazon lo admite en su blog: aunque se apreciaban “señales alentadoras”, no consiguiĂł una experiencia distintiva con un modelo econĂłmico robusto que permitiera desplegar la red a gran escala. Traducido: la tecnologĂa era llamativa, pero no generaba la recurrencia de compra necesaria ni compensaba los costes adicionales, algo especialmente evidente en un negocio con márgenes ajustados como el de la alimentaciĂłn.
La alimentaciĂłn, un negocio enorme que sigue creciendo online
Que Fresh y Go se hayan quedado por el camino no significa que el gigante renuncie al negocio de la comida. Según las estimaciones que maneja el sector, la división de alimentación de Amazon mueve ya alrededor de 150.000 millones de dólares al año y suma más de 150 millones de compradores en Estados Unidos y otros mercados.
El grupo se ha situado entre las principales cadenas de supermercados del paĂs si se suman las ventas de Whole Foods, la entrega online de alimentos y los productos básicos comercializados a travĂ©s de su plataforma. De hecho, uno de cada tres artĂculos vendidos en este ámbito corresponde a productos esenciales para el hogar, como consumibles no perecederos y artĂculos de limpieza o higiene.
En el terreno logĂstico, la compañĂa ha ido extendiendo su red hasta ofrecer entrega de comestibles en alrededor de 5.000 ciudades y pueblos estadounidenses, con miles de zonas que disponen de servicio en el mismo dĂa. La alimentaciĂłn se ha convertido en una de las palancas de crecimiento integradas en su suscripciĂłn Prime, junto con el comercio generalista, el vĂdeo en streaming o el almacenamiento en la nube.
Además, Amazon ha construido una cartera amplia de marcas propias de alimentaciĂłn y productos básicos, desde lĂneas de bajo coste hasta gamas premium asociadas a estilos de vida saludables. El cierre de Fresh y Go obliga a recolocar buena parte de estos productos, que ahora ganan peso en Whole Foods y, sobre todo, en la venta puramente online.
El papel de la tecnologĂa: del escaparate fĂsico al negocio entre bastidores
Aunque los formatos Amazon Go y Fresh desaparecen como redes de tiendas, la tecnologĂa desarrollada para ellos sigue muy viva entre bastidores. El sistema “just walk out” —que permite coger productos y salir sin pasar por caja— ya se está utilizando en unos 360 establecimientos de terceros en varios paĂses, como estadios, tiendas de conveniencia asociadas o espacios en aeropuertos.
La propia Amazon ha extendido esta tecnologĂa a más de 40 centros logĂsticos en NorteamĂ©rica, donde sirve para agilizar el acceso de los empleados a las salas de descanso o a pequeños espacios de venta interna. En estos entornos, el sistema automatizado de cobro encaja mejor: hay flujos controlados de personas, cestas pequeñas y menos sensibilidad al precio final que en la compra semanal.
Fresh y Go han funcionado, en este sentido, como grandes bancos de pruebas. La empresa admite que han sido “centros de innovaciĂłn” que le han permitido pulir algoritmos, ajustar la combinaciĂłn de sensores y cámaras y comprender mejor cĂłmo se mueven los clientes por una tienda fĂsica. Parte de ese conocimiento se recicla ahora en acuerdos con terceros y en iniciativas propias menos visibles para el gran pĂşblico.
Para el sector europeo, incluido el español, la lecciĂłn es nĂtida: la digitalizaciĂłn del supermercado tendrá recorrido donde aporte un beneficio claro y cuantificable —tiempo, comodidad o ahorro—, pero difĂcilmente sostendrá por sĂ sola modelos de negocio intensivos en capital si el cliente no percibe una ventaja tangible frente a su supermercado habitual.
Competencia feroz y efectos en el tablero internacional
El repliegue de Amazon en el comercio fĂsico de alimentaciĂłn no se entiende sin mirar al contexto competitivo. En Estados Unidos, Walmart controla en torno a un 20 % del mercado de comestibles, apoyado en una red inmensa de hipermercados y supermercados de proximidad. A su alrededor, discounters como Aldi y Lidl, muy presentes en Europa y en creciente expansiĂłn en NorteamĂ©rica, han ganado peso con una estrategia agresiva de precio.
Amazon intentĂł colocarse en medio: algo de tecnologĂa, surtido razonable, precios competitivos pero sin llegar a ser el más barato. El resultado fue un posicionamiento poco definido, que no terminĂł de arrebatar cuota de mercado significativa ni a los hipermercados tradicionales ni a las cadenas de descuento. Con la inflaciĂłn empujando a muchos hogares hacia las marcas blancas, competir de tĂş a tĂş en precio se ha vuelto aĂşn más complicado.
La compañĂa reconoce ahora que la guerra de la cesta básica se libra en cĂ©ntimos y metros cuadrados, no solo en desarrollos tecnolĂłgicos de alto impacto mediático. Para alcanzar el nivel de eficiencia operativa de los grandes supermercados fĂsicos hace falta una capilaridad y una ocupaciĂłn del territorio que no tenĂa sentido seguir construyendo bajo enseñas que no eran claramente ganadoras.
Desde Europa se observa este ajuste con interĂ©s, sobre todo porque muchas de las tendencias que Amazon ha impulsado —compra online, entrega rápida, integraciĂłn de datos— están siendo replicadas por cadenas de la regiĂłn. El mensaje implĂcito es que no basta con copiar el modelo Amazon en tienda fĂsica: es necesario adaptarlo a los hábitos locales, a la estructura de costes y a la realidad regulatoria de cada mercado.
Nuevo concepto de supermercado y formato Amazon Grocery
Pese a la clausura de Fresh y Go, Amazon subraya que seguirá probando nuevos modelos de tienda fĂsica. Entre los proyectos en marcha figura un concepto de “gran supermercado” propio, orientado a ofrecer en un mismo espacio una selecciĂłn amplia de comestibles frescos, productos básicos para el hogar y mercancĂa general, aprovechando la capacidad de su plataforma para gestionar surtidos extensos.
La compañĂa tambiĂ©n está experimentando con un formato denominado Amazon Grocery, lanzado junto con Whole Foods Market en algunas ubicaciones de Estados Unidos, como áreas del entorno de Chicago o Pensilvania. En estos espacios, los clientes pueden adquirir productos de la gama de Amazon —incluidas sus marcas propias— dentro de un supermercado Whole Foods, mezclando asĂ surtido ecolĂłgico y oferta más econĂłmica.
Este enfoque de “tienda dentro de la tienda” permite a la empresa testar sinergias entre distintos segmentos de clientes sin necesidad de abrir nuevas cadenas desde cero. A la vez, facilita que parte de la innovaciĂłn en precios, promociones y logĂstica se introduzca de forma gradual en un entorno que ya genera tráfico estable.
De cara a Europa, y especialmente a mercados como el español, donde los hipermercados y supermercados llevan años integrando zonas de productos ecolĂłgicos y espacios dedicados a marcas concretas, estos experimentos envĂan pistas sobre hacia dĂłnde puede evolucionar la presencia fĂsica de Amazon si decide reforzar su huella en la regiĂłn: menos apuestas rompedoras desde cero y más colaboraciĂłn con formatos consolidados.
En conjunto, el cierre de Amazon Fresh y Amazon Go dibuja un escenario en el que el gigante tecnolĂłgico se concentra en lo que ya le funciona —Whole Foods, la venta online y la entrega rápida— y relega los experimentos fĂsicos más radicales a un segundo plano, manteniĂ©ndolos como laboratorios tecnolĂłgicos más que como grandes cadenas de consumo masivo.