Han pasado casi cinco años desde que Apple estrenó su pequeño localizador de objetos y, por fin, llega una segunda generación del AirTag centrada en mejorar lo que ya funcionaba bien: más precisión, mayor alcance y un sonido bastante más potente, sin tocar apenas el diseño externo.
Este nuevo modelo mantiene la misma idea original: un accesorio pensado para controlar llaves, mochilas, carteras o equipaje en el día a día, apoyándose en la red Buscar de Apple. La diferencia ahora está en el interior, donde se estrena un chip de banda ultraancha más avanzado, un Bluetooth con más alcance y un altavoz rediseñado, todo ello con un precio ligeramente más bajo en Europa frente a la primera generación.
Un AirTag renovado por dentro: más alcance y búsqueda más precisa

La gran novedad técnica del AirTag de segunda generación está en el chip de banda ultraancha (Ultra Wideband) de segunda generación, el mismo UWB que Apple monta en los iPhone 17, iPhone Air y en los Apple Watch más recientes como los Series 11 y Ultra 3. Este componente se encarga de la función de Búsqueda de Precisión, la característica que permite que el iPhone actúe como una especie de brújula guiando al usuario con flechas en pantalla, vibración y sonidos.
Gracias a este nuevo chip, la Búsqueda de Precisión funciona ahora hasta un 50% más lejos que en el AirTag original. En la práctica, el salto se nota sobre todo en interiores: donde antes había que acercarse casi a tientas hasta que el móvil captaba bien la señal, ahora el iPhone o el Apple Watch empiezan a guiar desde distancias mayores, en torno a 25 o 30 metros según las estimaciones que maneja la propia Apple.
Además del UWB, Apple ha renovado el módulo de Bluetooth, que ahora adopta un estándar más moderno (Bluetooth 5.4). Esta mejora permite detectar el AirTag desde más lejos incluso cuando la Búsqueda de Precisión todavía no entra en juego, lo que facilita saber si un objeto sigue «dentro del radar» o se ha quedado definitivamente fuera de alcance.
Otra novedad importante es que, por primera vez, la Búsqueda de Precisión también se puede usar directamente desde el Apple Watch. Los modelos compatibles son el Apple Watch Series 9 o posteriores y el Apple Watch Ultra 2 o posteriores, que pueden guiar al usuario con indicaciones en pantalla y vibraciones hápticas en la muñeca, algo útil cuando no se quiere estar pendiente del iPhone.
Un diseño casi idéntico, pero con un altavoz mucho más potente

Por fuera, el nuevo AirTag es prácticamente calcado al modelo de 2021: misma forma redondeada, frontal blanco y parte trasera metalizada con acabado brillante tipo espejo. Las dimensiones no cambian, de modo que los llaveros, fundas y soportes de la primera generación sirven sin problema en esta segunda.
Los cambios llegan sobre todo en el interior, donde Apple ha rediseñado la estructura para incluir un altavoz un 50% más potente que el del primer AirTag. Según la compañía, el nuevo patrón sonoro es más reconocible y mantiene mejor el volumen incluso cuando el localizador está escondido entre ropa, dentro de una mochila llena o bajo los cojines del sofá, un escenario de lo más habitual.
Este aumento de potencia responde a una demanda bastante repetida por los usuarios, que pedían un sonido más contundente para poder encontrar el AirTag en entornos ruidosos o cuando hay varios obstáculos de por medio. Ahora el tono de alerta es más fácil de distinguir frente a las notificaciones del propio teléfono, lo que reduce confusiones al buscar un objeto perdido.
Pese a las modificaciones internas, el dispositivo mantiene la filosofía original de ser un accesorio sencillo, sin pantalla ni complicaciones, que se activa acercándolo al iPhone y que se integra en el ecosistema de Apple sin que el usuario tenga que hacer mucho más.
Red Buscar, privacidad y protección frente al rastreo no deseado
El nuevo modelo hereda la base del sistema que hizo popular al AirTag original: la red Buscar (Find My), una red colaborativa formada por cientos de millones de dispositivos Apple repartidos por todo el mundo. Estos aparatos actúan como antenas Bluetooth silenciosas que detectan un AirTag cercano y envían de forma cifrada su ubicación aproximada a la cuenta del propietario.
Apple insiste en que el AirTag está diseñado para localizar objetos y no personas o mascotas. Para reforzar ese planteamiento, el dispositivo utiliza identificadores Bluetooth que cambian de forma frecuente, lo que dificulta un seguimiento continuo por parte de terceros. Además, la comunicación a través de la red Buscar está protegida con cifrado de extremo a extremo, de manera que ni siquiera la propia Apple conoce la localización exacta de cada AirTag ni quién lo está ayudando a posicionarse.
La compañía también ha puesto el foco en las medidas frente al rastreo no deseado. Si un AirTag que no está vinculado a un usuario empieza a desplazarse junto a él durante un tiempo prolongado, el sistema envía avisos tanto a dispositivos iOS como a teléfonos Android compatibles, gracias a un estándar antiacoso desarrollado junto a Google que se introdujo en 2023.
Otra función que se ha consolidado con esta segunda generación es Compartir ubicación del objeto. Esta característica permite compartir de forma temporal la posición de un AirTag con terceros de confianza, algo especialmente útil en viajes: por ejemplo, para que una aerolínea pueda buscar una maleta retrasada o para que un familiar pueda ver dónde está un equipaje durante un traslado largo.
Según datos citados por SITA, proveedor de soluciones para el sector aéreo, la colaboración con más de 50 aerolíneas europeas e internacionales habría contribuido a reducir alrededor de un 26% las demoras en la entrega de equipaje y hasta un 90% los casos de maletas irrecuperables cuando se emplean sistemas de localización como el AirTag integrados con estas herramientas.
Compatibilidad, requisitos de software y casos de uso más habituales

El AirTag de segunda generación está pensado para funcionar dentro del ecosistema más reciente de la marca. Para aprovechar todas sus funciones hace falta un iPhone con iOS 26 o posterior o un iPad con iPadOS 26 o posterior. En el caso de la Búsqueda de Precisión desde la muñeca, se exige un Apple Watch Series 9 o superior, o un Apple Watch Ultra 2 o superior, que deben ejecutar la versión más actual de watchOS (a partir de watchOS 26.2.1 para las funciones avanzadas).
Más allá de los requisitos técnicos, los usos prácticos siguen siendo los de siempre: colocar el AirTag en llaveros, mochilas, trackers como Tile Slim o maletas de viaje o bolsas de trabajo para poder localizarlas con rapidez si desaparecen de la vista. El dispositivo también se está usando en contextos profesionales, por ejemplo para controlar equipos de trabajo, maletines con documentación sensible o pequeños aparatos que se mueven con frecuencia entre oficinas.
Aunque mucha gente se plantea colocarlo en el collar de un perro o un gato, Apple recalca que el AirTag no está concebido específicamente para el seguimiento de mascotas o personas, entre otros motivos por el funcionamiento de la red Buscar, la dependencia de dispositivos ajenos y las medidas antiacoso integradas, que pueden generar alertas inesperadas en este tipo de usos.
En cuanto a autonomía, el nuevo modelo mantiene el enfoque práctico del original: funciona con una pila de botón reemplazable, con una duración estimada de alrededor de un año con un uso normal. Cuando el nivel de batería baja, el iPhone avisa al usuario para que pueda sustituirla a tiempo sin perder la capacidad de rastreo.
Más sostenibilidad: materiales reciclados y compatibilidad con accesorios

Otra de las patas sobre las que se apoya este lanzamiento es la sostenibilidad. Apple explica que la carcasa del nuevo AirTag usa aproximadamente un 85% de plástico reciclado, mientras que los imanes internos están fabricados con tierras raras recicladas al 100% y las placas de circuito impreso diseñadas por la compañía emplean oro también reciclado.
Este enfoque permite al fabricante reducir la huella ambiental asociada a la producción de un producto que, por tamaño y precio, se vende de forma masiva. Al mismo tiempo, mantener el diseño y el tamaño originales evita que los usuarios tengan que renovar accesorios como llaveros, fundas o soportes, lo que contribuye indirectamente a generar menos residuos.
Junto al nuevo AirTag, la compañía está introduciendo nuevos accesorios oficiales como llaveros de trenzado fino en varios colores, aunque el dispositivo sigue siendo compatible con la gran cantidad de opciones de terceros ya existentes en el mercado europeo, tanto de marcas conocidas como de pequeños fabricantes.
La combinación de materiales reciclados, compatibilidad hacia atrás y una producción más eficiente del chip Ultra Wideband, ahora fabricado con una litografía más avanzada, se alinea con la estrategia de Apple de reducir emisiones y consumo de recursos en toda su gama de hardware.
Precio y disponibilidad del AirTag de segunda generación en España y Europa
En el apartado comercial, Apple ha optado por una actualización contenida: el AirTag de segunda generación ya se puede comprar en España y en buena parte de Europa a través de la web oficial de la compañía y de la app Apple Store, con envíos previstos a partir de finales de la semana del lanzamiento.
En el mercado español, el precio oficial es de 35 euros para la unidad, una ligera rebaja frente a los 39 euros que costaba el modelo de primera generación. El pack de cuatro se mantiene en 119 euros, una opción algo más económica para quienes planeen usar varios localizadores a la vez en maletas, mochilas u otros objetos habituales.
Para otros mercados europeos, la estructura es similar, con precios adaptados a cada moneda local pero manteniendo la misma lógica: un coste individual cercano a los 29 dólares al cambio y un paquete de cuatro por alrededor de 99 dólares en Estados Unidos, sin variación respecto a la primera generación en ese país.
En todos los casos, Apple ofrece grabado gratuito en la compra online del AirTag, permitiendo añadir letras, símbolos o emojis en la parte frontal del dispositivo. El nuevo modelo también llegará a distribuidores autorizados y a cadenas de electrónica habituales en España y el resto de Europa, donde convivirá durante un tiempo con el stock restante de la primera generación.
Con este movimiento, Apple refuerza una categoría de producto que, sin grandes cambios visuales, ha ganado peso en viajes, mudanzas y uso diario, apostando ahora por un AirTag más fácil de encontrar, con mayor alcance, más sonido, mejor integración con el Apple Watch y un enfoque más sostenible, todo ello manteniendo o ajustando ligeramente el precio para seguir siendo una opción accesible dentro de su catálogo de accesorios.
