El iPhone Air nacía como la apuesta más delgada y ligera de Apple dentro de la familia iPhone 17, pero las cifras iniciales no han acompañado. Fuentes del sector apuntan a ventas por debajo de lo previsto en varios mercados clave, lo que ha llevado a la compañía a recalibrar el ritmo de fabricación.
No se trata de una retirada, sino de un ajuste para alinear oferta y demanda. La decisión responde a una lectura prudente del mercado: mantener el modelo en el catálogo, pero reducir su volumen mientras el resto de la gama iPhone 17 mantiene un desempeño más sólido.
Un ajuste de producción para encajar oferta y demanda

De acuerdo con estimaciones citadas por Mizuho Securities, Apple planea recortar cerca de un millón de unidades del iPhone Air y, al mismo tiempo, sumar dos millones adicionales a la producción de los iPhone 17, 17 Pro y 17 Pro Max. El reajuste elevaría la previsión total de la serie desde 88 hasta 94 millones de dispositivos a comienzos de 2026.
Otros analistas, como Max Weinbach, sitúan la producción del Air entre 18 y 20 millones (frente a un planteamiento previo de 21 millones), un volumen que, pese a la corrección, seguiría por encima de referentes del sector como el Galaxy S24 Ultra, con unos 15 millones en todo su ciclo de vida.
Fuentes habituales en el ecosistema de Apple, entre ellas ShrimpApplePro, insisten en que el iPhone Air no se elimina del catálogo; la marca simplemente dosifica su fabricación en los próximos meses para acompasar la demanda real.
En paralelo, algunos informes contemplan para 2026 un descenso del 7% en los envíos anuales totales de iPhone (hasta alrededor de 229 millones), reflejando un entorno más selectivo en el que se priorizan los modelos con mayor tracción.
Ventas desiguales por regiones

El panorama cambia en Asia, especialmente en China, donde el iPhone Air se agotó en horas tras el lanzamiento y sumó más de 5 millones de reservas según distribuidores locales. Esa disparidad geográfica matiza el diagnóstico: el interés por el Air existe, pero no es homogéneo.
Para el conjunto de la familia, consultoras del sector como Counterpoint Research estiman un +14% en las ventas iniciales del iPhone 17 frente al 16. El modelo base ha sorprendido en China con duplicación de ventas, mientras que el iPhone 17 Pro Max vive un ciclo fuerte en EE. UU. gracias a su rediseño, mejoras térmicas y cámaras más ambiciosas.
Incluso con Apple Intelligence pendiente de una llegada plena al mercado chino, el tirón del hardware ha sido suficiente para sostener la demanda de los modelos más completos.
¿Por qué el iPhone Air no despega?
El Air presume de un cuerpo ultrafino de 5,6 mm (frente a los 8,8 mm de un Pro Max), peso contenido y diseño térmico optimizado. Sin embargo, su posicionamiento intermedio entre el iPhone 17 y el Pro, unido a un precio de 1.169 €, complica su encaje para parte del público.
Entre los factores mencionados con más frecuencia están una cámara menos capaz que la de los Pro, baterías de menor capacidad y una percepción de valor en la que la delgadez por sí sola no compensa las concesiones. En otras palabras, el usuario parece priorizar potencia y autonomía frente a la extrema ligereza.
El fenómeno no es exclusivo de Apple: los smartphones ultradelgados muestran una adopción más lenta en distintas marcas cuando el recorte de grosor se traduce en sacrificios tangibles. No obstante, el Air mantiene volúmenes considerables y supera a algunos rivales directos, señal de que su propuesta sí encuentra un nicho.
La conclusión que se impone en Cupertino es pragmática: producir menos de lo que no vuela de las estanterías y volcar recursos en aquello que sí lo hace, evitando inventario inmóvil en una campaña clave.
Mirando al calendario de Apple
Las hojas de ruta que maneja Mizuho apuntan a un plan de lanzamientos escalonados para los próximos cursos: los iPhone 18 Pro llegarían en septiembre de 2026, mientras que los iPhone 18 y 18e se lanzarían meses después, posiblemente en primavera. El objetivo es optimizar la producción y minimizar excedentes.
En paralelo, el primer iPhone plegable seguiría en la recámara y podría desplazarse a 2027, siempre dentro de un entorno cambiante en el que Apple ajusta ritmos y prioridades para acompasar tecnología, costes y demanda.
Queda claro que Apple está afinando su estrategia: el iPhone Air sigue en juego, pero con un volumen más prudente, mientras la compañía empuja los modelos que mejor respuesta tienen y ordena su calendario para no sobredimensionar existencias en un mercado cada vez más sensible al valor real de cada euro invertido.