Cómo instalar fuentes de texto en tu Mac

Tanto si eres usuario de Windows como de Mac, y ya utilices tu ordenador con fines profesionales o de ocio, bien sabrás que existen infinidad de fuentes de letra preinstaladas en el sistema operativo. Seguro que se te ha dado el caso de estar redactando un documento cualquiera y dudar entre qué tipo de letra queda más formal, o incluso se te ha pasado por la cabeza cambiar la fuente de letra del sistema operativo por completo, y no has sabido cuál elegir.

Pues bien, te lo vamos a poner más difícil, ya que os vamos a explicar cómo instalar nuevas fuentes de letra en tu Mac. No es un proceso complicado, largo ni tedioso, así que tranquilo, pues al terminar de leer este tutorial podrás escoger entre cientos y cientos de tipos de letra para poder utilizar en cada ocasión. ¿Nos acompañas?

Descargar las fuentes a tu Mac

En primer caso, mencionar que el proceso es prácticamente el mismo independientemente de la versión de MacOS que utilices. Lo primero a tener en cuenta es, por supuesto, saber qué tipo de letra queremos instalar en nuestro sistema. Está claro que, en la gran mayoría de casos, nos será imposible saber cómo se llama el tipo de letra que buscamos, y además, dada la infinidad de fuentes existentes, nos será muy difícil saber con exactitud cual buscamos.

Así que además de escoger la fuente, tendremos que saber donde buscarla. Una de las páginas web más extensas en lo que a fuentes de letra se refiere es Dafont, donde podremos encontrar más de 30.000 tipos de letra distintos. Podremos tirarnos horas y horas buscando y rebuscando a lo largo y ancho de internet, que la letra que busquemos, casi seguro la encontramos en esta web.

Una vez hemos accedido a la web, y tenemos la gran posibilidad de filtrar las fuentes disponibles por temas, autores, novedades, o las mejor valoradas por los usuarios. O bien podemos hacer uso del buscador, situado en la esquina superior derecha, si conocemos el nombre de la fuente en cuestión. Tras encontrar la fuente que queremos, pincharemos sobre su nombre y podremos ver una previsualización de la misma antes de proceder a su descarga. Esto es muy útil, puesto que podremos visualizar cada caracter antes de descargar la fuente completa.

Una vez visualizados los caracteres, tanto mayúsculas como minúsculas y números, y tener claro que es la fuente que queremos obtener, pincharemos en el botón descargar, situado en la parte derecha de la página. Se nos descargará un archivo comprimido en formato .zip donde podremos encontrar la fuente completa, la cual suele ocupar menos de 1Mb, además del típico archivo de texto con la licencia de la fuente, en caso de tenerla. Una vez descargada, vamos a ver cómo instalarla.

Instalar la fuente en tu Mac

Con la fuente ya descargada en nuestro ordenador, el primer paso a realizar será copiar el archivo descargado en otra carpeta donde lo tengamos más a mano y, una vez allí, descomprimirlo haciendo doble click sobre él. En este momento encontraremos, además del archivo .otf, correspondiente a la fuente de texto completa, un archivo de texto con información sobre la misma, como pueden ser las instrucciones de instalación o el acuerdo de licencia.

Con el archivo descomprimido, el único paso restante es el de hacer doble click sobre el icono del archivo de la fuente en sí (con extensión .otf), y entonces se abrirá una ventana donde podremos previsualizar dicha fuente ya en nuestro ordenador. Si hemos descargado el tipo de letra de forma correcta y el resultado en pantalla es el que esperamos, tan solo queda pulsar el botón de “Instalar tipo de letra” situado en la esquina inferior derecha de la ventana.

Una vez instalada, se nos abrirá en otra ventana el catálogo tipográfico de Mac de forma automática. Esto no es más que el conjunto de fuentes instaladas en nuestro Mac, donde podemos ver todos los tipos de letra, tanto las que el sistema integra como las instaladas por el usuario. Desde aquí podremos administrarlas, escogiendo cuáles queremos mantener y cuáles deseamos eliminar, en caso de que queramos desprendernos de alguna. También podemos desactivarlas a nuestro gusto, quedando la fuente instalada pero no siendo accesible por ningún programa.

Como has podido comprobar, se trata de un proceso fácil, sencillo y rápido, con el que podremos personalizar fácilmente todos los documentos que realicemos o modifiquemos en nuestro Mac, dándoles nuestro toque personal. Hay que tener en cuenta que, si compartimos un documento con un tipo de letra descargado por nosotros, el destinatario tendrá que disponer de la misma fuente instalada en su ordenador para poder visualizar y modificar cualquier parte del texto, por lo que deberemos informarle de qué tipo de letra hemos utilizado. ¿A qué esperas para encontrar tus fuentes de letra ideales para cada ocasión?

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Joven apasionado de la tecnología y el mundo del motor. Proyecto de ingeniero mecánico, navegante por vocación. Con un coche, una caja de herramientas y cualquier gadget electrónico, soy feliz.

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