Si vas a vender, regalar o reciclar tu PC con Windows 10 o Windows 11, lo más importante es asegurarte de que no queda ni rastro de tus datos. Formatear y restablecer correctamente el equipo evita sustos con información personal, cuentas guardadas o licencias asociadas. Además, te ayuda a dejarlo funcionando como el primer día para que quien lo reciba pueda usarlo sin complicaciones.
En esta guía completa vas a encontrar todo lo necesario: desde qué significa exactamente formatear, hasta cómo restablecer Windows 10 y Windows 11 con seguridad, las diferencias entre las opciones de borrado, qué hacer si el PC no enciende, cómo preparar un USB de instalación, cómo afecta la licencia si actualizaste de Windows 10 a 11 y cómo desvincular el dispositivo de tu cuenta de Microsoft. También incluimos un apartado para Xbox One y dónde pedir ayuda si algo se tuerce.
¿Qué significa formatear y por qué hacerlo antes de vender?
Cuando hablamos de formatear, nos referimos a borrar por completo el contenido del disco y volver a instalar el sistema operativo. Es como vaciar una casa para empezar de cero: desaparecen programas, configuraciones y archivos personales. En Windows puedes lograr ese efecto de varias formas: con el restablecimiento del sistema, con una instalación limpia desde un USB o, si es un equipo antiguo, usando un medio de instalación clásico.
Las razones más habituales para pasar por este proceso son claras: rendimiento cada vez más lento, errores recurrentes, virus o malware que no terminan de irse, un disco duro hasta arriba, dar el salto a una versión nueva de Windows o, como en tu caso, dejarlo listo para vender. Si quieres proteger tu privacidad, no hay alternativa mejor que un borrado completo.
Antes de tocar nada, recuerda el punto cero de todo formateo: haz una copia de seguridad de lo que quieras conservar. Puedes usar un disco externo, una memoria USB o servicios en la nube como OneDrive, Google Drive o Dropbox. Y si tienes contraseñas o claves de producto de software, guárdalas aparte para poder reinstalar tus aplicaciones más tarde en tu nuevo equipo.
Si alguna vez has actualizado tu sistema (por ejemplo, de Windows 10 a Windows 11), formatear es una ocasión estupenda para arrancar de cero sin basura acumulada. El restablecimiento te permite dejar la máquina limpia de verdad, eliminando aplicaciones y configuraciones que ya no necesitas.
Preparativos imprescindibles antes del formateo
Un buen formateo empieza con una puesta a punto previa. Evita prisas e improvisaciones para que todo salga redondo:
- Copia de seguridad de tus datos: documentos, fotos, vídeos, música y cualquier archivo importante. Mejor dos soportes que uno.
- Licencias y claves: guarda las claves de activación de programas y juegos. Las necesitarás tras reinstalar.
- Controladores: si tu PC es especialito con la Wi‑Fi, la gráfica o el audio, descarga los drivers básicos del fabricante por si hicieran falta.
- Medio de instalación: prepara un USB con Windows 10 u 11 con la herramienta oficial de Microsoft. Es tu plan B si el restablecimiento fallase.
Restablecer Windows 11 de forma segura para vender el PC
Windows 11 incluye una opción para dejar la máquina como salida de fábrica sin complicarte la vida. El camino rápido y fiable es este:
- Abre Configuración y entra en Sistema > Recuperación.
- Pulsa en Restablecer este PC y elige Quitar todo (si vas a vender, no te interesa conservar archivos personales en el equipo).
- Elige cómo reinstalar Windows: Descarga en la nube (baja una copia nueva desde internet) o Reinstalación local (utiliza los archivos del sistema ya presentes). La nube suele dejarte un sistema más fresco.
- En las opciones avanzadas, selecciona limpiar la unidad si quieres que el borrado sea mucho más difícil de revertir. Este proceso es más lento pero más seguro, perfecto para venta o cesión del equipo.
- Revisa el resumen y confirma con Restablecer. El proceso puede tardar según el tamaño y tipo de disco (HDD vs SSD) y la potencia del PC.
Al terminar, Windows volverá al asistente inicial de configuración. No completes el alta con tu cuenta personal si ya lo vas a entregar: apaga el equipo en esa pantalla y listo para su nuevo dueño.
Restablecer Windows 10 paso a paso
En Windows 10 el procedimiento es muy parecido. Funciona incluso si el sistema va regular por errores o fallos recurrentes:
- Ve a Inicio > Configuración > Actualización y seguridad > Recuperación.
- En “Restablecer este PC”, pulsa Comenzar.
- Elige Quitar todo para una venta segura (la opción “Conservar mis archivos” es útil cuando sigues usando el equipo).
- Decide si reinstalas con Descarga en la nube (descarga la última versión) o Reinstalación local (usa los archivos del sistema ya instalados).
- Si te ofrece cambiar la configuración, revisa las opciones para restablecer aplicaciones y ajustes preinstalados del fabricante.
- Confirma y ejecuta el restablecimiento. De nuevo, si el disco es grande y optas por limpieza completa, el tiempo será mayor pero el borrado, más contundente.
Una vez acabe, el equipo arrancará con el asistente inicial. Déjalo en ese punto para que el comprador configure idioma, red y su propia cuenta.
“Mantener mis archivos” vs “Quitar todo” y tipos de borrado
Cuando eliges restablecer, Windows te propone dos rutas. “Mantener mis archivos” borra aplicaciones y ajustes pero conserva tu carpeta de usuario; es práctico para arreglar problemas sin perder documentos, aunque no sirve para vender.
La elección recomendada para traspasar el PC es “Quitar todo”. Dentro, verás dos niveles de borrado: uno rápido y otro que además limpia la unidad de forma intensiva. El rápido es eso, rápido; sin embargo, con herramientas avanzadas alguien podría recuperar algo. El segundo tarda más, pero deja la unidad mucho más despejada.
Si tienes varias unidades internas, Windows puede advertirte y preguntarte si quieres borrar solo la unidad del sistema o todas. Para vender un equipo con un único disco, no hay dudas; si hay varios, piensa si guardas datos en otras unidades y actúa en consecuencia.
Durante el proceso no tendrás que tocar nada: el sistema reinicia, borra y reinstala. Paciencia y corriente eléctrica son tus mejores aliados para no interrumpir nada.
Instalación limpia desde USB: BIOS/UEFI y medios de instalación

Si prefieres ir a lo clásico o el restablecimiento falla, una instalación desde USB te deja Windows como recién instalado. Con la herramienta oficial de Microsoft puedes crear un pendrive de arranque de Windows 10 o 11 (mínimo 8 GB): solo eliges la versión, el idioma y el dispositivo USB y la utilidad lo prepara todo.
Para arrancar desde ese USB, reinicia y entra en la BIOS/UEFI pulsando la tecla correspondiente (suele ser F2, F10, Supr o Esc). Cambia el orden de arranque para que inicie desde el USB, guarda y reinicia. También puedes usar el menú de arranque rápido si tu fabricante lo ofrece.
Una vez arranca el instalador, elige idioma y diseño de teclado, y pulsa “Instalar ahora”. Si quieres una limpieza total, selecciona instalación personalizada, borra las particiones del sistema y deja que Windows cree las necesarias. Formatear o eliminar particiones borra los datos, así que asegúrate de tener copia antes.
Tras copiar archivos y reiniciar, aparecerá el asistente inicial. Detente aquí si vas a vender para que el nuevo usuario haga el alta a su gusto.
Un apunte para equipos antiguos con Windows 7
En máquinas con Windows 7, el enfoque más directo hoy es instalar desde DVD/USB porque el soporte oficial terminó hace años. Aun así, puedes formatear unidades desde “Administración de discos” dentro del sistema, pero para el disco del sistema es necesario iniciar desde el medio e instalar de cero.
El procedimiento del instalador es similar al de Windows 10/11: eliges idioma, tipo de instalación personalizada, seleccionas la unidad, formateas o eliminas particiones y continúas. Ten en cuenta que Windows 7 ya no recibe actualizaciones de seguridad, así que si el equipo lo permite, lo ideal es dar el salto a una versión más reciente.
¿Qué pasa con la licencia si tu PC venía con Windows 10 y lo actualizaste a 11?
Esta es una duda muy común al vender un equipo. Cuando actualizas a Windows 11 desde un Windows 10 original, el sistema genera una licencia digital vinculada al hardware. No se “lleva” tu cuenta, sino que la activación se asocia a la placa base del dispositivo.
¿Qué significa en la práctica? Que después de restablecer el PC y venderlo, el comprador podrá activar Windows automáticamente en cuanto se conecte a internet, sin usar tu cuenta ni tu clave. No tendrá que pagar una licencia nueva porque el dispositivo ya la tiene “grabada” a nivel de hardware.
Para quedarte más tranquilo, lo que sí debes hacer es quitar ese equipo de tu cuenta de Microsoft y, si procede, desvincularlo de tu lista de dispositivos de Microsoft Store. Así evitas que aparezca asociado a ti o que cuente en el límite de dispositivos.
Cómo quitar el dispositivo de tu cuenta de Microsoft
Desvincular el equipo es sencillo y conviene hacerlo justo después del restablecimiento. Sigue estos pasos con tu navegador:
- Entra en account.microsoft.com/devices e inicia sesión con tu cuenta.
- Localiza el PC que vas a vender y pulsa en Mostrar detalles para ver su ficha.
- En el nombre del dispositivo, elige Más acciones > Quitar. Revisa que es el equipo correcto, marca la casilla de confirmación y pulsa Quitar.
- Si lo tenías asociado a Microsoft Store, busca el dispositivo y selecciona Desvincular para que no afecte al límite de instalaciones.
Opcionalmente, puedes desactivar Buscar mi dispositivo desde la configuración de tu cuenta y asegurarte de haber cerrado sesión y desvinculado OneDrive y otras apps en el equipo antes del borrado.
¿Hay “bloqueo de restablecimiento” en Windows como en Android?
En Windows 11 no existe un bloqueo tipo FRP como el de Android que impida configurar el equipo tras un restablecimiento si no introduces la cuenta del dueño anterior. Una vez que el restablecimiento termina, el PC se puede configurar de cero sin requerir tus credenciales.
Eso no quita que actives medidas de seguridad como cifrado de dispositivo o BitLocker mientras lo usas; pero de cara a vender, ejecuta el restablecimiento con “Quitar todo” y “Limpiar la unidad” y elimina el dispositivo de tu cuenta de Microsoft. Con eso dejas el camino libre y protegida tu privacidad.
¿Y si el PC no enciende?
Para restablecer o formatear, el equipo tiene que arrancar. Si no lo hace, lo primero es comprobar lo básico: alimentación, cables y regleta. Fíjate en si el ventilador de la fuente gira o suena al pulsar el botón y si hay LEDs que se encienden; si todo está muerto, puede ser la fuente de alimentación o un problema de hardware y tocará diagnosticar.
Si el equipo sí arranca pero no entra en Windows, prueba a iniciar desde un USB de instalación y realizar la instalación limpia. Es una salida práctica cuando la opción de restablecer desde Configuración no está disponible.
Consejos finales antes del borrado: ajustes que no debes olvidar
Además de la copia de seguridad, conviene repasar unos detalles para dejarlo fino: cierra sesión de aplicaciones (OneDrive, Microsoft Store, navegadores), quita dispositivos Bluetooth emparejados, borra cualquier tarjeta de memoria o unidad externa y confirma que no quedan otras cuentas de usuario activas.
Si usas un portátil, conéctalo al cargador durante todo el proceso. Evita usar el equipo mientras se ejecuta el restablecimiento y no lo fuerces a apagarse salvo que lo indique la pantalla.
Vender una Xbox One: restablecimiento básico
Si además vas a desprenderte de tu consola, el proceso es parecido: primero realiza copia de seguridad de tu configuración y de lo que quieras guardar en la nube. Después, en la consola, ve a la opción de restablecimiento a valores de fábrica para borrar datos y cuentas antes de venderla.
¿Necesitas ayuda durante el proceso?
Si te atascas o aparece un error que no sabes resolver, siempre puedes contactar con Soporte de Microsoft. En su web encontrarás el asistente de ayuda y la opción de hablar con un agente para que te orienten con tu caso concreto.
Para quien va a vender o regalar su PC, formatear bien es la diferencia entre irse tranquilo o estar con el corazón en un puño. Siguiendo estos pasos, haces copia de seguridad, eliges el restablecimiento adecuado, limpias la unidad para que no quede rastro, desvinculas el equipo de tu cuenta y lo dejas listo para que el próximo usuario lo encienda, configure su sesión y empiece a disfrutarlo sin arrastrar problemas ni datos ajenos.