Destiny y sus falsas promesas

Son muchas las veces que uno se encuentra ante un tráiler de una película o una sinopsis de un libro que presentan premisas realmente interesantes para, después, terminar decepcionado al ver o leer la obra en cuestión. Ya sea por desaprovechar dicha premisa, por presentar personajes poco profundos o por contar una historia difusa y sin demasiado interés. Algo así es lo que, sorprendentemente, me ha pasado con Destiny, la nueva gran IP desarrollada por Bungie y publicada por Activision. Y hablo de sorpresa porque aún recuerdo la tarde en la que pude ver las primeras piezas de diseño conceptual del juego llamándome la atención como ningún Halo lo había hecho en los últimos años y haciendo que siguiera la evolución del juego durante los años por venir.

Ahora, casi treintas horas después de que mi hechicero pusiera el pie en el mundo de Destiny me sorprendo al tener un veredicto tan claro: Destiny es un juego que desaprovecha sus medios. Y, sobre todo, es un juego frío.

Desde sus pruebas en fase alfa y beta sabíamos que el apartado shooter del título era de una calidad innegable y la fluidez y precisión de gunplay y movimiento es digna de elogio. También sabíamos que la dirección artística apabullaba mostrando unas estampas tan llamativas como atractivas y , según palabras de Bungie, sabíamos que nos encontrábamos ante una porción muy pequeña de lo que Destiny tenía que ofrecer.

Es por ello que después de todas estas horas, habiendo acabado la historia, jugado varias partidas en el Crisol y terminados todos los asaltos, no me puedo quitar el mal sabor de boca al comprobar la linealidad excesiva del título. Disparar, disparar y disparar.

Estamos en un FPS y esa fórmula es obvia y esencial, claro. Pero cuando Bungie hablaba de un juego de acción en primera persona adoptando mecánicas de los MMO y A-RPG como World of Warcraft o Diablo y ofreciendo un mundo como el de Fallout (a ellos les gusta llamarlo Shared World Shooter), uno no podía esperar más que eso; casi seis años de desarrollo y 380 millones de euros detrás hacían que no fuera nada descabellado.

Pero no es así en absoluto. La cosa empieza mal desde los mismos cimientos: las cuatro grandes regiones que el juego reune rozan la perfección en lo artístico al mismo tiempo que caen en el suspenso en cuanto a relevancia en lo jugable ¿Para qué quiero un mundo tan trabajado en lo visual si no hay nada que me incite a recorrerlo? El problema, conceptual, viene cuando nos olvidamos de coleccionables más allá de los pocos e incomprensibles cofres dorados; ni misiones secundarias con empaque (no metería el modo Patrulla en este saco) ni, simplemente, lugares que mereza la pena descubrir. Cada planeta de Destiny cuenta con unos pocos puntos, donde vamos a tener que llegar por exigencias del guión, conectados por amplias zonas de transición sin ningún interés añadido.

Ese tono aséptico se traslada también a un modo historia que es incapaz de llamar nuestra atención en la decena de horas que puede llevar completarlo. Viajamos de aquí para allá escuchando órdenes e historias relacionadas con el Universo (que el Grimorio no sea accesible desde el juego me parece un auténtico desperdicio, por cierto) y encontrándonos con dos o tres (sí, no hay más) personajes faltos de carisma que nos relatan hechos irrelevantes y que nos terminan importando entre poco y nada debido a lo difuso y blando de la narrativa. Es remarcable que, una vez terminado el modo principal uno no tiene la sensación de querer saber más de ese mundo, de estar ante una odisea épica a la que apetecerá volver con sus expansiones o nuevas entregas.

Volviendo a los tiros, éstos son el principal valor de Destiny y queda claro que los chicos de Bungie están detrás del proyecto cuando nos encontramos con señales de identidad del estudio como una IA enemiga bastante más trabajada de lo normal en el género. Pero, de nuevo, vuelven a inspirarse menos de lo que deberían en sus referencias más directas. Uno puede recordar Halo fácilmente por sus batallas campales donde grandes cantidades de enemigos nos emboscaban a bordo de distintos vehículos aportando variedad a un desarrollo encorsetado que, por desgracia, es lo que encontramos en Destiny y el contenido que tiene que ofrecer (dejando a un lado el PVP, obviamente).

Podríamos resumir el modo historia como distintas misiones en las que ir al lugar indicado para terminar con todos los enemigos allí resguardados previo uso de nuestro Espectro para abrir puertas o desbloquear ordenadores (de forma completamente automática, no influímos en estas acciones). Nada de puzles, nada de exploración y/o investigación. ¿Y qué encontramos en los Asaltos? Llegaremos a un punto en el que tendremos que hacer frente a dos-tres oleadas de enemigos para, después, llegar a un espectacular enemigo final, cuya “dificultad” reside en la ingente cantidad de vida con la que cuenta, con el que terminar para poner fin al Asalto, repitiéndose esta misma estructura en todos los disponibles exceptuando el de la Tierra donde sí encontramos un desarrollo algo más profundo.

Donde Diablo (podríamos poner otras decenas de ejemplos) tiene múltiples y variadas habilidades que utilizar en combate y Borderlands cuenta con armas con muy diversos y atractivos efectos, Destiny se queda corto simplificando su árbol de habilidades y los tipos de armas disponibles. Donde Diablo cuenta con decenas de enemigos distintos con rutinas y mecánicas de ataque realmente diferenciadas y que influyen notablemente en el juego, Destiny se queda en rivales clónicos, en diseño y planteamiento, que no suponen reto alguno.

Es precisamente su enfoque simplista lo que juega totalmente en contra de Destiny. La apuesta por el reduccionismo extremo hace que las mecánicas nucleares sean notables pero es imposible olvidar todo lo que se deja por el camino. Y en un juego del corte de Destiny deberíamos encontrar pilares claros como la fabricación de armamento o equipamiento gracias a materiales conseguidos explorando por el mundo o cazando animales y criaturas en los distintos planetas, pequeñas pócimas que utilizar para potenciar nuestras habilidades momentáneamente, etc. No sólo se añadirían capas jugables si no que estas decisiones influirían directamente en dotar de vida e interés el mundo a recorrer.

Queda claro que Destiny es una amalgama de lo visto en multitud de éxitos de la historia del videojuego pero parece ser infiel a sus referencias olvidando aquello que las colocó donde están y no mejora ninguno de los conceptos que coge prestados. Es un buen juego y un intento de suavizar y adaptar las mecánicas de MMO o, sobre todo, A-RPG clásicos en pos de hacerlas digeribles para el público masivo (y parece que éste ha respondido de forma excepcional atendiendo a las ventas). Su núcleo jugable es impecable, tiene buen gusto y su envoltorio agrada (la interfaz de usuario me parece excelente y la música es de una calidad indudable) y la cantidad de contenido que ofrece es digna de elogio pero parece que se han olvidado de demasiados elementos esenciales en su primer paso en una saga que está llamada a durar más de diez años. El margen de mejora es amplio, veremos con qué nos sorprende Bungie en los meses por venir.

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2 comentarios

  1.   M"kraan dijo

    Excelente autopsia del videojuego, demasiado estensa y elaborada quizá, teniendo en cuenta el producto tan simplista como es Destiny. En mi opinión, nos encontramos con otro a shooter mas, cuya única característica principal (y muy efectiva por cierto), el la increíble labor de marketing que ha tenido previamente y con la que nos engatusaron haciéndonos creer que nos encontrábamos ante la nueva generación de videojuegos. Juego lineal, repetitivo, sin transfondo ni alma, frío en la mayoría de ocasiones, repetitivo (si, me he repetido a drede), con unos enemigos mediocres, sin ningún aliciente a continuar jugando salvo hacer algo cuando estas aburrido. Cierto es, que entretiene durante las primeras 6 horas, luego….repetimos. En mi caso, ha sido un regalo, y como tal lo voy a entrujar al máximo por respeto. Remarcar que soy un enemorado de los shooters, pero cualquiera de los Gears of War consigue dejar este juego a la altura de lo olvidable. Ánimo a todos aquellos que tengáis una atracción distinta por este juego y mis respetos. Saludos!

  2.   A dijo

    Exacto.

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