
CRKD vuelve a jugar la carta de lo pequeño, pero esta vez con un punto más ambicioso. La marca ha anunciado el ATOM+, la evolución de su curioso mando llavero, un accesorio que parece casi una broma hasta que uno empieza a repasar lo que lleva dentro. Hablamos de un controlador ultracompacto, pensado para engancharlo a las llaves, a la mochila o llevarlo en cualquier bolsillo, pero compatible con Nintendo Switch 2 y Switch, PC, móviles, tablets y Smart TVs. Su llegada está prevista para finales de junio de 2026, con un precio recomendado de 34,99 euros, una cifra bastante agresiva si realmente cumple con lo que promete.
La gran novedad está en la incorporación de dos sticks analógicos con tecnología TMR, o magnetorresistencia de túnel. Dicho sin ponerse demasiado técnico: es un sistema magnético que busca evitar el temido stick drift, ese fallo por el que el personaje se mueve solo aunque no toquemos el mando. En teoría, debería ofrecer más precisión y durabilidad que los sticks mecánicos tradicionales e incluso mejorar frente a los sensores Hall Effect, que ya se habían convertido en una especie de salvavidas para muchos jugadores quemados con mandos caros que envejecen mal. Además, el ATOM+ incluye botones de acción, gatillos digitales, botones superiores, controles tipo toggle, vibración, control por movimiento, modo turbo y botones programables. Todo ello en un formato ridículamente pequeño, lo que tiene mérito, aunque también plantea una duda razonable: ¿será cómodo para sesiones largas? Probablemente no sea el mando que usaría para pasarme un RPG de 80 horas, pero sí parece ideal para partidas rápidas, juegos retro, móviles o como mando de emergencia cuando viajas.
El ATOM+ se integra con la aplicación CRKD Companion App, desde la que se pueden reasignar botones, ajustar la vibración, actualizar el firmware y registrar el mando dentro del sistema True Collection, que revela su número único y rango de rareza. Estará disponible en cuatro colores: Smoke Black, Glacier Blue, Retro Purple y Pal Grey. Aquí CRKD juega con inteligencia: no intenta sustituir a un mando grande, sino ocupar un hueco muy concreto, el del accesorio gaming bonito, barato, funcional y fácil de llevar encima. Por 34,99 euros, puede ser un capricho bastante razonable para quien juega en varias plataformas o quiere tener siempre un mando a mano. La clave, como siempre con estos formatos mini, estará en si la ergonomía acompaña o si acaba siendo más adorable que realmente práctico.