
La reaparición pública de DeepSeek ha llegado acompañada de un mensaje incómodo para el sector: uno de sus investigadores de referencia cree que la inteligencia artificial puede tensionar seriamente la vida laboral y social. Desde China, y con los focos puestos en la compañía, la intervención ha sonado como una llamada a la prudencia en pleno auge de la IA.
El protagonista fue Chen Deli, quien en un foro oficial explicó que, aunque la IA ayuda hoy a ser más eficientes, a medio plazo podría desplazar empleos de forma significativa. Según sus cálculos, en 5 a 10 años veríamos sustitución de tareas humanas y, más adelante, un reto social de gran envergadura si no se actúa con previsión.
La advertencia de Chen Deli: empleo y rol de las tecnológicas

En la Conferencia Mundial de Internet de Wuzhen, Chen compartió escenario con directivos de Unitree, BrainCo y otras firmas apodadas en China como los “seis pequeños dragones” de la IA. Su tesis fue clara: la tecnología avanza rápido y, si nada cambia, la presión sobre el empleo crecerá con ese mismo ritmo.
El investigador matizó que no cuestiona el progreso: se declara entusiasta de la parte técnica, pero ve con cautela sus derivadas sociales. De ahí su petición a la industria: que las compañías asuman un papel activo y “protector” para amortiguar impactos y colaborar en soluciones con gobiernos y sociedad civil.
Chen también subrayó que la IA de código abierto, como la que impulsa DeepSeek, puede acelerar mejoras y abaratarlas, pero no por ello desaparecen los riesgos. En su opinión, la responsabilidad debe ir de la mano del despliegue masivo de estas herramientas.
El mensaje, más que derrotista, fue un aviso: si en 10 a 20 años la automatización está lista para encargarse de gran parte del trabajo, tocará preparar la transición con políticas, formación y nuevas redes de apoyo.
DeepSeek, del bajo perfil al escaparate nacional

DeepSeek saltó a la primera línea tras presentar un modelo de bajo coste que compitió de tú a tú con alternativas estadounidenses, lo que le dio notoriedad global. Desde entonces, sin embargo, la empresa ha optado por una estrategia discreta, con escasas apariciones públicas y sin acudir a grandes congresos locales.
Una de las pocas excepciones fue la reunión televisada en la que su fundador y CEO, Liang Wenfeng, apareció junto al presidente Xi Jinping. Aquella imagen contribuyó a convertir a la compañía en un símbolo de capacidad tecnológica y de resistencia ante las restricciones de Estados Unidos.
Aunque no ha habido un salto de versión mayor desde enero, los anuncios puntuales de producto han seguido despertando interés. En septiembre, la firma presentó una actualización de su modelo V3 “experimental”, con mejoras en eficiencia de entrenamiento y en el tratamiento de secuencias largas de texto respecto a iteraciones previas.
Ese goteo informativo, unido al rendimiento de sus modelos, ha consolidado a DeepSeek en el debate sobre qué IA abierta y eficiente puede ganar tracción en el mercado sin disparar costes de cómputo.
Ecosistema y chips: la apuesta por la autonomía

La compañía se ha posicionado como pieza clave en el esfuerzo de China por construir un ecosistema propio de IA, alineado con el desarrollo de semiconductores nacionales. Fabricantes como Cambricon y Huawei han trabajado en hardware compatible con sus modelos, un paso importante para reducir la dependencia de componentes externos.
En agosto, el anuncio de un modelo optimizado para chips fabricados en China sacudió el mercado: varias acciones del sector de semiconductores repuntaron, señal de que los inversores ven margen para una cadena de suministro más local y resiliente.
Para España y el resto de Europa, este movimiento reabre debates conocidos: cómo garantizar competitividad y soberanía tecnológica sin perder de vista el impacto laboral. La regulación que cocina la UE, con el futuro marco de IA, convive con preguntas sobre formación, reconversión y protección social si la automatización acelera.
La advertencia de Chen Deli encaja en ese contexto: la tecnología puede ser una palanca de productividad y crecimiento, pero pide a las empresas una implicación tangible en la mitigación de riesgos, desde la trazabilidad de modelos hasta la evaluación de impactos y la colaboración con el sector público.
La reaparición de DeepSeek y el mensaje de su investigador dibujan un escenario doble: avance técnico notable con modelos más eficientes y, a la vez, la necesidad de preparar el terreno para cambios profundos en el empleo y en la organización social. La cuestión ya no es si la IA llegará, sino cómo se gestionará su aterrizaje.