En cualquier casa u oficina moderna conviven ordenadores, móviles, tablets, televisores inteligentes, impresoras de red, NAS, consolas y hasta enchufes o bombillas WiFi. Tenerlos todos conectados está muy bien, pero cuando toca localizar la dirección IP de cada uno empieza el lío. Controlar qué IP usa cada dispositivo es clave para evitar conflictos, mejorar la seguridad y poder acceder a su configuración sin volverse loco.
Da igual que quieras revisar quién se conecta a tu WiFi, configurar una impresora, abrir puertos para una consola o comprobar el estado de tus cargadores de coche eléctrico conectados a la red local, el punto de partida siempre es el mismo: saber qué IP tiene cada aparato. A lo largo de esta guía vas a ver, paso a paso, las formas más sencillas de encontrar la IP de dispositivos en tu red local desde el móvil, desde el PC y directamente desde el router, utilizando tanto herramientas integradas en el sistema como programas especializados.
Qué es una dirección IP y por qué es tan importante en tu red local
Antes de lanzarnos a escanear la red, conviene tener clara la teoría básica. Una dirección IP es un identificador numérico que se asigna a cada dispositivo que se conecta a una red, ya sea Internet o una red local pequeña. Es, literalmente, la “matrícula” con la que ese equipo se mueve por la red.
En IPv4, que sigue siendo la versión más común en redes domésticas, la IP se representa como cuatro bloques de números separados por puntos, cada bloque de 0 a 255, por ejemplo 192.168.1.25. Esto permite al router saber quién es quién y dirigir el tráfico correctamente, evitando que dos equipos utilicen a la vez la misma dirección dentro de la red local.
En una conexión doméstica típica, tu operador asigna una IP pública a tu router y este, a su vez, reparte IP privadas a todos los dispositivos de casa. Esa IP pública es la que “ve Internet”, mientras que las IP privadas (del tipo 192.168.x.x, 10.x.x.x o 172.16.x.x-172.31.x.x) sirven para que los dispositivos se comuniquen entre sí dentro de la red local. El proceso de reparto suele ser automático, gracias al servidor DHCP integrado en el router.
En muchos casos esa IP pública es dinámica: va cambiando periódicamente porque el operador recicla rangos de direcciones entre clientes. También existen IP públicas estáticas, más típicas de empresas o de usuarios que montan servidores accesibles desde fuera. Dentro de la red local, en cambio, es muy habitual fijar IP estáticas a impresoras, servidores NAS o cámaras, para que siempre estén en la misma dirección y sea más sencillo localizarlos.
Con el crecimiento brutal del número de dispositivos conectados, IPv4 se ha quedado corto y entra en juego IPv6. Este nuevo protocolo utiliza direcciones de 128 bits, con un número de combinaciones prácticamente inagotable. IPv6 aporta además mejoras de eficiencia, autoconfiguración y seguridad (por ejemplo, integración nativa de IPSec), y está llamado a sustituir progresivamente a IPv4, aunque en redes domésticas aún conviven ambos.
Diferencia entre IP y MAC: dos identificadores que no son lo mismo
Cuando hablamos de identificar dispositivos en red, aparecen siempre dos conceptos: IP y dirección MAC. Pueden sonar parecido, pero son cosas distintas y conviene no mezclarlas para no liarse.
La dirección MAC es un identificador físico, grabado en la tarjeta de red de cada dispositivo. Tiene 48 bits y suele escribirse como seis bloques de dos caracteres hexadecimales separados por dos puntos, por ejemplo CC:46:D6:00:B3:81. Los primeros seis dígitos indican el fabricante (OUI) y los últimos seis son un número único asignado por ese fabricante al adaptador de red.
Esta dirección MAC se utiliza en tecnologías como Ethernet, WiFi o Bluetooth para identificar la interfaz de red en la capa de enlace. Aunque en teoría es fija y no se puede cambiar, muchos sistemas operativos permiten “enmascararla” o modificarla temporalmente mediante software, algo que se aprovecha tanto para pruebas de red como, por desgracia, para saltarse ciertos bloqueos.
Una de las aplicaciones más típicas de la MAC en redes domésticas y de empresa es el filtrado MAC en el router. Gracias a él podemos permitir o bloquear la conexión de determinados dispositivos a la red WiFi, independientemente de la IP que tengan en cada momento. También es muy útil para crear reservas DHCP, es decir, reglas en el router que asocian siempre una misma IP a una MAC concreta.
Existen tres tipos básicos de direcciones MAC: unicast (para un solo dispositivo), multicast (para grupos concretos) y broadcast (para todos los dispositivos de la red). Estas categorías son importantes para la comunicación interna de la red y para técnicas avanzadas de segmentación o control de tráfico en entornos profesionales.
Cómo se relacionan IP y MAC: el papel del protocolo ARP
Para que todo esto funcione, hace falta un “traductor” que una las direcciones IP (capa 3) con las MAC (capa 2). Ese traductor es el protocolo ARP (Address Resolution Protocol). Sin él, un equipo sabría qué IP quiere alcanzar, pero no podría enviar los paquetes al adaptador físico correcto.
Cuando un dispositivo necesita comunicarse con una IP dentro de la misma red local, envía una petición ARP en broadcast a todos los equipos de la LAN, preguntando “¿quién tiene esta IP?”. El dispositivo que usa esa IP responde indicando su MAC y el emisor guarda esa relación en su tabla ARP. A partir de ese momento, podrá enviar paquetes directamente a la MAC correcta sin volver a preguntar hasta que la entrada caduque.
En sistemas como Windows, Linux o macOS podemos consultar esa tabla ARP desde la terminal o símbolo del sistema, y esto nos sirve precisamente para obtener un listado de IPs y MAC activas en nuestra red local. En Windows, el comando clásico es arp -a, que muestra todas las asociaciones IP-MAC aprendidas hasta ese momento.
Ver IP y MAC de dispositivos conectados en Windows
Si usas Windows 10 o Windows 11, no necesitas instalar nada para conocer las IP y MAC de muchos dispositivos de tu red. El propio sistema ofrece varias rutas, algunas más visuales y otras vía consola, para consultar esta información.
Una de las más cómodas para impresoras, servidores NAS u otros equipos compartidos es el clásico Panel de control. Desde Inicio puedes abrirlo y entrar en “Hardware y sonido” > “Dispositivos e impresoras”. Ahí verás un listado con los dispositivos de red reconocidos. Al hacer clic derecho sobre el que te interese, entrar en “Propiedades” y buscar la pestaña “UPnP”, aparecerá información como fabricante, modelo, número de serie, IP y MAC del equipo.
Otra opción nativa es pasar por la nueva Configuración de Windows. Desde Inicio > Configuración > Dispositivos > “Impresoras y escáneres”, seleccionas la impresora o equipo de red, pulsas en “Administrar” y verás diferentes datos relacionados, entre ellos la dirección IP si el dispositivo la comunica correctamente al sistema.
Si lo que quieres es conocer la IP privada y la MAC de tu propio PC, puedes ir a Configuración > “Red e Internet” y pulsar sobre la conexión que estás utilizando (WiFi o Ethernet). En esa pantalla se muestra el direccionamiento IP, la puerta de enlace, los DNS, el fabricante del adaptador, la dirección MAC y más detalles técnicos.
También hay un método muy directo desde el explorador: abrir cualquier carpeta y entrar en “Este equipo”. En la parte de “Ubicaciones de red” suelen aparecer los NAS u otros dispositivos compartidos. Al hacer clic derecho sobre uno de ellos y acceder a “Propiedades”, se abrirá una ventana con información adicional donde, en muchos modelos, se puede ver la IP y a veces la MAC.
En ciertos equipos, sobre todo impresoras modernas con pantalla integrada, basta con navegar por su menú físico (opciones de “Red”, “TCP/IP”, “Estado WiFi” o similar) para ver directamente la IP y la dirección MAC. Incluso muchas permiten imprimir una página de configuración con todos esos datos.
Localizar direcciones IP desde el router

La forma más segura de ver todo lo que se ha conectado a tu red es acudir al cerebro de la casa: el router. Desde su interfaz web puedes listar tanto los dispositivos que están conectados en ese momento como aquellos que han ido obteniendo IP por DHCP.
El proceso es muy parecido en casi todos los modelos. Primero debes abrir el navegador e introducir la IP del router en la barra de direcciones. Las más habituales en España son 192.168.1.1 o 192.168.0.1, aunque puede variar. Si no la conoces, desde Windows puedes abrir el Símbolo del sistema, ejecutar ipconfig y fijarte en el valor “Puerta de enlace predeterminada”, que es la IP del router.
Al entrar, te pedirá usuario y contraseña. Si nunca la has cambiado, suele venir en una pegatina del propio router o en la documentación del operador. Es muy importante modificar esas credenciales por seguridad, porque muchas claves por defecto están publicadas en Internet.
Una vez dentro, tendrás que navegar hasta una sección tipo “Dispositivos conectados”, “Lista DHCP”, “LAN”, “Información del dispositivo” u otro nombre similar según la marca. En ese apartado verás un listado de dispositivos con su IP, su MAC e incluso su nombre y fabricante. Desde aquí puedes anotar qué IP usa cada aparato, fijar reservas DHCP o bloquear el acceso de algún intruso.
Muchos operadores también ofrecen acceso remoto a esta información desde el área de cliente de su web o desde su app oficial. En esas herramientas es posible ver los dispositivos conectados en tiempo real, cambiar el nombre y contraseña de la WiFi, activar filtrado MAC o incluso expulsar equipos no deseados sin estar físicamente delante del router.
Escanear tu red local con comandos: ARP, ipconfig, ping y DNS
Si te sientes cómodo con la línea de comandos, tanto Windows como Linux ofrecen utilidades muy potentes para obtener un listado de IPs en uso, diagnosticar problemas y resolver conflictos de red sin instalar programas adicionales.
En Windows, puedes abrir el Símbolo del sistema (cmd) desde el menú Inicio. Un primer comando básico es ipconfig, que muestra la configuración TCP/IP del equipo: IP local, máscara, puerta de enlace, DNS, etc. Con la variante ipconfig /all obtendrás además información detallada como la dirección MAC de cada adaptador, tiempos de concesión DHCP y más.
Para conocer qué dispositivos ha visto ya tu PC en la red, puedes usar el comando arp -a. Este muestra la tabla ARP con las asociaciones IP-MAC aprendidas. Verás así un listado de IPs de la red local que han comunicado con tu equipo de alguna manera reciente. Las que no estén en la tabla, en principio, no han sido detectadas todavía.
Un truco útil consiste en combinar un barrido de ping con ARP. Si conoces el rango de tu red (por ejemplo, 192.168.1.0/24), puedes hacer un script que envíe pings a todas las IP del rango. Cualquier dispositivo que responda quedará en la tabla ARP y luego podrás ver sus IP y MAC con arp -a. Es un modo “manual” de escanear la red sin herramientas externas.
El comando ping por sí mismo ya te da información valiosa. Sirve para comprobar si una IP o un dominio responden. Por ejemplo, al ejecutar ping www.google.es, el sistema debe resolver primero el nombre a una IP usando los DNS. Si el ping falla porque no puede resolver el nombre, es muy probable que haya un problema con los servidores DNS configurados en tu equipo o en el router.
Si ves que un dispositivo ha obtenido una IP del tipo 169.254.x.x (APIPA), significa que no ha conseguido respuesta del servidor DHCP y se ha autoasignado una dirección de emergencia. En estos casos, suele bastar con ejecutar en Windows los comandos ipconfig /release y luego ipconfig /renew, reiniciar el router o comprobar que el servidor DHCP está activo y con un rango de IP suficiente.
Escanear la red con software dedicado: Angry IP Scanner, Nmap y IP Scanner
Cuando la red crece, usar comandos puede hacerse pesado. Aquí entran en juego herramientas como Angry IP Scanner, Nmap o diferentes apps IP Scanner, que recorren el rango de IP y presentan los resultados de forma clara y ordenada.
Angry IP Scanner es uno de los clásicos. Es software libre, multiplataforma (Windows, macOS y la mayoría de distribuciones GNU/Linux) y se puede usar tanto con interfaz gráfica como desde la línea de comandos. Su función principal es escanear rangos de direcciones IP y puertos, indicando cuáles están en uso y ofreciendo información adicional de cada host.
Para usarlo en Linux, por ejemplo en Ubuntu, puedes descargar el paquete DEB desde su web oficial (angryip.org) en la sección correspondiente a tu arquitectura (32 o 64 bits). Tras guardar el archivo, se instala normalmente con sudo dpkg -i nombre_del_paquete.deb. Si aparecen dependencias pendientes, basta con ejecutar después sudo apt-get install -f para que el sistema las resuelva y complete la instalación.
Una vez instalado, al abrir Angry IP Scanner verás un cuadro de bienvenida con algunos consejos de uso. En la ventana principal puedes introducir el rango de IP que quieras analizar. Por defecto suele rellenar automáticamente el rango de tu propia red local, pero se puede modificar a voluntad (por ejemplo, 10.0.0.0/24). Al pulsar en “Comenzar”, la aplicación empieza a enviar pings a cada IP y a mostrar los resultados.
Las direcciones que no responden aparecen marcadas en rojo, mientras que las IP activas se destacan en azul junto con el tiempo de respuesta, el nombre del dispositivo y los puertos abiertos (si la máquina lo permite). Hay que tener en cuenta que un administrador podría configurar un dispositivo para que ignore los pings, con lo que no aparecería en el listado aunque esté conectado.
Otra herramienta muy poderosa es Nmap, pensada originalmente para auditorías de seguridad pero muy útil también para descubrir dispositivos en la LAN. Para aprovecharla como simple escáner de hosts, basta instalar Nmap (y, en Windows, la biblioteca WinPcap o su sucesor) desde sus fuentes oficiales y luego ejecutar un comando como nmap -sP 10.0.0.0/24. Esta orden realiza un escaneo de “ping” sobre todo el rango y devuelve un listado de IPs activas con datos como nombre de host o fabricante.
Programas etiquetados como IP Scanner hacen algo parecido pero con un enfoque más simple. Te permiten introducir un rango de red y, tras escanear, muestran una tabla con todas las IP detectadas, su MAC y, cuando es posible, la marca y modelo del dispositivo. Suelen existir versiones para PC y también para móviles, de modo que puedes comprobar qué hay conectado a tu WiFi sin encender el ordenador.
Apps móviles para encontrar IP de dispositivos (Android y iOS)
El móvil se ha convertido en la herramienta de batalla del día a día, así que es lógico que puedas usarlo para controlar tu red. Tanto Android como iOS incluyen funciones nativas para ver la IP y la MAC de tu propio teléfono, y además hay aplicaciones específicas que escanean la WiFi y muestran todos los dispositivos conectados.
En un móvil Android, los pasos pueden variar ligeramente según la versión del sistema y la capa de personalización, pero la idea siempre es similar. Desde “Ajustes” o “Configuración” accedes a la sección de Redes, Internet o Conexiones, entras en WiFi y tocas sobre la red a la que estás conectado. Normalmente, en ese panel (a veces bajo un botón de “Avanzado”) verás datos como tipo de seguridad, IP, puerta de enlace, DNS y dirección MAC.
En iOS el proceso es aún más uniforme. Desde “Ajustes” entras en WiFi, pulsas sobre el icono de información (la “i” en un círculo) junto al nombre de la red y se desplegarán los detalles: IP, máscara de subred, router, DNS y dirección WiFi del dispositivo. No necesitas ninguna app extra para conocer la IP y la MAC de tu iPhone o iPad.
Si lo que quieres es ir más allá y ver la IP de todos los dispositivos conectados a la misma WiFi que tu móvil, puedes recurrir a apps como Fing u otras similares. Fing está disponible gratuitamente para Android e iOS y, con solo abrirla, detecta la red actual y lanza un escaneo. Al acabar, muestra un listado con cada aparato encontrado: tipo de dispositivo, nombre (si lo reconoce), IP privada, MAC e incluso fabricante.
Estas aplicaciones son muy útiles para detectar conexiones no autorizadas en tu red WiFi (el típico vecino que se ha colado) y para localizar rápidamente IPs de enchufes inteligentes, cámaras, altavoces o robots aspiradores. Eso sí, muchas veces verás descripciones genéricas (“Dispositivo móvil”, “Desconocido”), así que tendrás que ir probando o desconectando aparatos para saber cuál es cuál.
Consultar IP y MAC en Linux y otros sistemas
En sistemas Linux la filosofía es parecida: puedes obtener toda la información de red desde la terminal o desde las herramientas gráficas del entorno de escritorio. La mayoría de distribuciones incluyen iconos de red desde los que se puede acceder a los detalles de la conexión activa y a los tipos de red que puedes crear.
Desde la terminal, el comando más utilizado hoy en día es ip. Por ejemplo, ip addr lista todas las interfaces y sus direcciones IP, mientras que ip link muestra detalles de las tarjetas de red. Aunque en algunos artículos verás mencionado “ipconfig” en Linux, en realidad la herramienta equivalente clásica es ifconfig, todavía presente en muchas distros pero en desuso frente al comando ip.
Para inspeccionar la tabla ARP en Linux puedes recurrir a ip neigh o al comando arp, que te dejarán ver qué IPs y MAC tiene localizadas el sistema en la red local. Además, cualquier entorno de escritorio como GNOME o KDE ofrece paneles de configuración de red desde los que consultar IP, máscara, puerta de enlace, DNS y MAC de forma visual.
Problemas habituales al buscar IPs y cómo solucionarlos
En el proceso de localizar IPs en la red suelen aparecer una serie de errores bastante típicos. Conocerlos de antemano te ahorra tiempo y dolores de cabeza, sobre todo cuando parece que un dispositivo “ha desaparecido” sin motivo.
Un caso muy común es que un dispositivo no aparezca en las listas de conectados del router o en el escaneo. En muchas ocasiones basta con reiniciar en orden: primero el propio dispositivo, después el router y por último el ordenador o móvil desde el que estás haciendo las pruebas. También conviene asegurarse de que ese equipo está conectado a la red correcta (no a la WiFi de invitados ni a otra banda de frecuencia distinta).
Otro problema típico es encontrar dispositivos con IP de autoconfiguración 169.254.x.x. Eso indica que no han podido contactar con el servidor DHCP y se han autoasignado una IP APIPA. Si solo ocurre en un equipo concreto, lo normal es que haya un fallo de cableado, un WiFi muy débil o algún modo de ahorro de energía que corta la conexión. Si pasa en varios, hay que revisar el router: comprobar que DHCP está activado, que el rango de IP es amplio y que no hay saturación.
Cuando hay errores con los servidores DNS, el síntoma habitual es que el ping a un dominio falle porque no puede resolverlo, pero un ping a una IP numérica sí funcione. En ese caso, puedes configurar manualmente DNS fiables (como los de tu operador, Google, Cloudflare, etc.) tanto en el PC como en el router para que toda la red los use.
En redes algo más grandes, como pequeñas oficinas, a veces surgen conflictos porque dos dispositivos tienen la misma IP estática configurada a mano dentro del mismo rango. Esto provoca cortes intermitentes y comportamientos raros. Para evitarlo, lo más práctico es dejar que el router reparta las IP por DHCP y usar reservas para los dispositivos que quieras fijar, siempre comprobando que las IP estáticas no pisan el rango dinámico.
Seguridad: cómo aprovechar IP y MAC para proteger tu red local
Localizar las IP de tus dispositivos no solo sirve para configurar impresoras o consolas; también es una pieza importante de la seguridad. Conociendo qué se conecta y desde dónde, puedes controlar mucho mejor el acceso a tu red doméstica.
Lo primero, aunque parezca obvio, es cambiar las contraseñas por defecto del router y de la WiFi. Claves tipo “admin / 1234” o similares están más vistas que el telediario y las aprovecha cualquiera con malas intenciones. La recomendación es usar una contraseña larga, mezclando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, y guardarla en un lugar seguro.
También es esencial utilizar un cifrado inalámbrico moderno. Hoy en día lo ideal es WPA3; si tu router no lo soporta, al menos deberías usar WPA2 con una clave fuerte. Evita WEP a toda costa, porque está completamente roto. Estas opciones se cambian desde el panel de configuración del router, en el apartado de seguridad WiFi.
Si sueles tener visitas o gestionas un negocio pequeño, conviene activar una red WiFi para invitados. Esta red secundaria tiene su propia contraseña y, bien configurada, aísla a los invitados de tu red principal para que no puedan acceder a carpetas compartidas, dispositivos sensibles ni a la administración del router. Es una forma sencilla de mantener el control sin ir dando tu WiFi principal a todo el mundo.
Además, con las direcciones MAC y las IP puedes montar políticas de control de acceso más avanzadas. Por ejemplo, crear listas de MAC permitidas o bloqueadas, asignar IP fijas a ciertos dispositivos y aplicarles reglas especiales de firewall, o incluso limitar el ancho de banda por IP para evitar que un único equipo acapare toda la conexión. Todo esto es especialmente útil en entornos profesionales, pero también en hogares con muchos aparatos IoT.
Bien usadas, todas estas herramientas —router, comandos, aplicaciones móviles y programas de escaneo— permiten que tengas un mapa mental claro de qué dispositivos tienes, qué IP utiliza cada uno y cómo se comportan dentro de tu red. Con esa información en la mano, gestionar impresoras, NAS, consolas, cámaras o cargadores inteligentes deja de ser un quebradero de cabeza y se convierte en una tarea rutinaria que puedes resolver en minutos.