La GAOMON PD1561 V2 llega como la renovación de una pantalla gráfica que ya llevaba varios años intentando hacerse un hueco entre quienes quieren dibujar directamente sobre el lienzo sin pagar el precio de los modelos profesionales. Esta segunda versión mantiene el formato de 15,6 pulgadas y la resolución Full HD, pero mejora justo los puntos que más afectan al uso diario: pantalla laminada, lápiz más sensible, mejor reproducción de color y conexión mediante USB-C.
Sobre el papel puede parecer una evolución conservadora, pero al empezar a trabajar con ella se entiende mejor el cambio. La reducción del espacio entre la punta y el cursor hace que el trazo resulte más natural, el lápiz responde desde una presión muy baja y las diez teclas laterales permiten depender menos del teclado. No es una tableta autónoma ni pretende competir con un iPad: necesita permanecer conectada a un ordenador o a un dispositivo Android compatible. Su objetivo es ofrecer una superficie de trabajo amplia y precisa para ilustración, retoque, modelado y diseño.
Diseño y ergonomía
La PD1561 V2 mantiene un diseño bastante funcional. El cuerpo está fabricado principalmente en plástico negro, con unos marcos relativamente gruesos y una zona lateral reservada para los accesos directos. No tiene el aspecto minimalista de las pantallas gráficas más caras, pero la construcción se siente sólida y no aparecen crujidos preocupantes al moverla o cambiar su inclinación.

Pesa 1,58 kilos, a los que hay que añadir el soporte y los cables. Se puede transportar gracias a la funda incluida, aunque no es un producto pensado para sacar de la mochila en cualquier sitio. Ocupa aproximadamente lo mismo que un ordenador portátil de 15 pulgadas y necesita una mesa con algo de profundidad para colocarla a una distancia cómoda.
El soporte metálico viene incluido y permite ajustar la inclinación entre 10 y 90 grados. Durante el uso resulta estable en posiciones medias, que son las más cómodas para dibujar, aunque al colocar la pantalla muy baja puede aparecer algo de movimiento si apoyamos demasiado la mano. La base tiene goma, pero el cuerpo de la tableta no cuenta con demasiados puntos antideslizantes. No llega a ser un problema grave, aunque unas pequeñas almohadillas adicionales mejorarían bastante la estabilidad.
También dispone de anclaje VESA de 100 x 100 milímetros. Esto permite utilizar un brazo de monitor y liberar espacio en el escritorio, una opción especialmente interesante si vamos a alternar entre dibujo, edición y uso como segunda pantalla.
Pantalla y calidad de imagen
El panel IPS de 15,6 pulgadas tiene una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles. El espacio de trabajo es amplio y permite mantener visibles las herramientas de Photoshop, Clip Studio Paint o Krita sin que el lienzo quede reducido a una pequeña ventana. Para ilustración y dibujo es un tamaño muy cómodo: suficientemente grande para mover el brazo, pero sin ocupar media mesa.

La resolución Full HD cumple, aunque al mirar de cerca se distinguen los píxeles con más facilidad que en una pantalla 2K o 4K. Los textos pequeños y algunos elementos de la interfaz no tienen una nitidez extraordinaria, pero durante el dibujo deja de llamar la atención rápidamente. Subir la resolución habría encarecido el conjunto y exigido más al ordenador, así que el equilibrio tiene sentido dentro de esta gama.
La mejora más importante está en la laminación completa. La capa de imagen y la superficie de dibujo están mucho más próximas, reduciendo la sensación de que el cursor se encuentra unos milímetros por debajo del lápiz. Después de calibrarla, la alineación resulta bastante precisa incluso al trabajar cerca de los bordes. Sigue existiendo una separación mínima por el grosor del cristal, pero no interfiere al entintar o realizar trazos cortos.
La superficie lleva una película antirreflejos que añade una ligera resistencia. El lápiz no se desliza como si dibujáramos sobre un cristal completamente pulido, aunque tampoco reproduce exactamente la textura del papel.
La reproducción del color es uno de sus puntos fuertes. Cubre el 99 % de los espacios sRGB y Rec.709, tiene una profundidad de 8 bits y permite seleccionar modos de color desde el menú de la pantalla. Los tonos se ven equilibrados y resultan adecuados para ilustración, contenido digital y edición de fotografías destinadas a internet.
Lápiz y experiencia de dibujo
El nuevo G Pen AP51 es probablemente el elemento que más nos ha gustado del conjunto. Funciona mediante resonancia electromagnética, por lo que no necesita batería ni hay que acordarse de cargarlo. Tiene un cuerpo relativamente grueso, una zona de agarre de silicona y dos botones laterales configurables.

Sus 16.384 niveles de presión suenan impresionantes, aunque en la práctica es difícil distinguirlos de un buen sistema de 8.192 niveles. Lo verdaderamente importante es su baja fuerza de activación. Podemos comenzar una línea apoyando muy poco la punta, algo que facilita realizar bocetos suaves, sombrear o terminar un trazo de forma progresiva sin que aparezca un corte brusco.
También reconoce una inclinación de hasta 60 grados. En pinceles compatibles permite sombrear utilizando el lateral de la punta o cambiar la forma del trazo como haríamos con un lápiz tradicional. No todos los programas interpretan la inclinación de la misma manera, pero en aplicaciones como Clip Studio Paint o Photoshop aporta una herramienta creativa real.
Teclas, controladores y conectividad
Las diez teclas laterales se pueden configurar desde el controlador. Podemos asignar acciones como deshacer, cambiar de pincel, modificar el tamaño, activar el borrador o mover el lienzo. Tienen una pulsación clara y quedan al alcance de la mano izquierda, aunque habría sido interesante incluir una rueda para controlar el zoom.

En el otro lateral encontramos cinco botones para manejar el menú OSD. Desde aquí se ajustan el brillo, el contraste, la temperatura de color y los distintos modos de imagen. Son botones físicos y no especialmente elegantes, pero resultan más fiables que unos controles táctiles difíciles de localizar mientras trabajamos.
La conexión más cómoda se realiza mediante un único cable USB-C, siempre que el ordenador tenga un puerto completo compatible con vídeo DisplayPort. El problema es que este cable no viene incluido. En la caja encontramos HDMI y un cable USB de alimentación y datos, una combinación que funciona correctamente, pero que deja más cables extendidos sobre la mesa.
Opinión del editor
La GAOMON PD1561 V2 nos parece una pantalla gráfica muy bien equilibrada para estudiantes, ilustradores principiantes y usuarios que quieren abandonar una tableta sin pantalla. La superficie de 15,6 pulgadas ofrece espacio suficiente, el panel laminado mejora mucho la precisión visual y el G Pen responde bien incluso con trazos muy suaves.
Su precio oficial es de 299 euros. A esa cifra no es una compra impulsiva, pero resulta competitiva teniendo en cuenta la pantalla laminada, el soporte, la funda, el lápiz y la reproducción de color. No es la opción indicada para quien necesita una pantalla muy luminosa o trabaja profesionalmente con espacios Adobe RGB amplios, pero para ilustración digital, cómic, diseño y aprendizaje ofrece una experiencia convincente.
Tiene una pantalla modesta en brillo y resolución, pero dibujar sobre ella se siente preciso, cómodo y natural. Y en una tableta gráfica, esa sensación importa bastante más que llenar la caja de cifras espectaculares.