ASUS ha aprovechado IFA 2026 para enseñar hacia dónde quiere llevar su familia ProArt. Los nuevos ProArt P16, ProArt P14 y ProArt GR1X mini PC estrenan NVIDIA RTX Spark, una plataforma pensada para ejecutar cargas de trabajo de inteligencia artificial directamente en el equipo, incluyendo agentes personales, generación de contenido y modelos de lenguaje de gran tamaño. Sobre el papel puede sonar a otra vuelta de tuerca al concepto de PC con IA, pero aquí la diferencia está en la escala. ASUS habla de hasta 128 GB de memoria unificada y de capacidad suficiente para trabajar localmente con modelos de hasta 120.000 millones de parámetros, además de renderizado 3D y generación de vídeo mediante IA.
El corazón de estos equipos combina una GPU NVIDIA Blackwell RTX, una CPU NVIDIA Grace de hasta 20 núcleos y hasta 1 petaflop de rendimiento en inteligencia artificial. Lo interesante no es únicamente la cifra, sino poder reducir la dependencia de servicios en la nube. Un creador puede mantener archivos y prompts dentro del ordenador, trabajar sin conexión y experimentar con modelos sin estar pendiente constantemente del coste por uso. ASUS intenta además que todo esto no se quede reservado a desarrolladores. Aplicaciones como MuseTree integran modelos como FLUX y WAN para generación de imágenes local, mientras StoryCube utiliza IA para organizar fotografías y vídeos. En cuanto al hardware, el ProArt P16 tiene 12,9 milímetros de grosor y pesa 1,77 kilos, mientras el P14 baja hasta los 1,48 kilos. Ambos incorporan pantallas OLED ASUS Lumina Pro y baterías de gran capacidad. El GR1X traslada la misma filosofía al escritorio en un formato de 150 por 150 milímetros, con Ethernet de 10 Gb, WiFi 7 y capacidad para manejar hasta cuatro monitores 4K.
ASUS también ha aprovechado la feria para ampliar el resto de su ecosistema con el monitor ProArt Display 6K PA32QCV, nuevas configuraciones de Zenbook 14 y el ExpertBook Ultra orientado a empresas. Pero los ProArt con RTX Spark son probablemente lo más interesante de la presentación. Hasta ahora hemos visto muchos ordenadores venderse como PC con IA por incluir unas cuantas funciones automáticas o una NPU integrada. Aquí hablamos de otra cosa (tener suficiente memoria y potencia para ejecutar herramientas mucho más exigentes directamente en el ordenador). Sigue siendo una propuesta pensada para profesionales y creadores avanzados, pero deja entrever una tendencia que probablemente veremos repetirse durante los próximos años. La IA local empieza a dejar de ser un complemento para convertirse en uno de los argumentos principales a la hora de diseñar un PC.