La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha decidido dar carpetazo a la demanda civil que mantenía contra el exchange de criptomonedas Gemini por su ya extinto producto de inversión Gemini Earn. El regulador considera que, una vez que los clientes han recuperado la totalidad de sus activos a través del proceso de bancarrota de Genesis Global Capital, el litigio ha perdido razón de ser.
Con este movimiento, el supervisor bursátil estadounidense cierra uno de los casos más señalados de su ofensiva contra la industria cripto iniciada en años anteriores, dejando claro, no obstante, que su renuncia a seguir adelante en este procedimiento no implica un cambio de criterio jurídico general sobre cuándo un producto puede considerarse valor negociable.
Origen del conflicto: el programa Gemini Earn y Genesis
El enfrentamiento entre la SEC, Gemini y Genesis tenía su raíz en Gemini Earn, un programa de préstamos cripto que ofrecía a los usuarios rendimientos por ceder sus activos digitales. Los clientes depositaban sus criptomonedas en Gemini, que a su vez las prestaba a Genesis Global Capital, entidad especializada en préstamos institucionales.
Según la demanda de la SEC, presentada inicialmente en enero de 2023 en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, este esquema constituía una oferta y venta de valores no registrados a cientos de miles de inversores minoristas. El organismo sostuvo que Gemini y Genesis deberían haber registrado el producto como valor o, en su defecto, haber solicitado una exención.
El problema estalló tras el colapso del mercado cripto en 2022, agravado por la quiebra del exchange FTX. Genesis suspendió los reembolsos de los préstamos en noviembre de 2022, congelando así las cuentas asociadas a Gemini Earn. En ese momento, el valor total de los activos vinculados al programa ascendía a unos 940 millones de dólares, de acuerdo con cifras difundidas por la propia Gemini.
Mientras otras plataformas del sector que se vieron arrastradas por la crisis terminaron en liquidación y con fuertes pérdidas para sus clientes, Genesis optó por un proceso de bancarrota que, con el tiempo, permitió devolver los criptoactivos en especie en lugar de liquidarlos y reembolsar en efectivo a prorrata.
La demanda de la SEC y su evolución en los tribunales
En el arranque del caso, la SEC acusó a Gemini Trust Company, fundada por los hermanos Tyler y Cameron Winklevoss, y a Genesis Global Capital de haber comercializado de forma ilegal un producto de inversión masivo sin seguir las vías formales de registro. El regulador alegó que los inversores no contaron con información adecuada sobre riesgos y naturaleza del instrumento.
La demanda superó en su momento una moción de desestimación: un juez federal consideró que la SEC había “alegado de manera plausible” la existencia de infracciones de la normativa de valores. Eso permitió que el caso siguiera su curso, convirtiéndose en una referencia dentro del pulso regulatorio entre la supervisión tradicional y las nuevas plataformas de activos digitales.
Sin embargo, en abril del año pasado la propia SEC solicitó pausar el procedimiento civil mientras avanzaba la reestructuración de Genesis en los tribunales de bancarrota. Durante ese periodo, el liderazgo de la agencia cambió, y la nueva dirección empezó a reevaluar distintos casos abiertos relacionados con criptomonedas.
El viernes, ambas partes —la SEC y Gemini, rebautizada en el proceso como Gemini Space Station— presentaron una estipulación conjunta para la desestimación definitiva de la acción ante el tribunal federal de Manhattan. Queda pendiente que el juez firme la orden correspondiente, pero en la práctica el regulador ya ha renunciado a seguir adelante con sus reclamaciones contra el exchange.
Devolución del 100% de los criptoactivos a los usuarios
La clave de este desenlace está en la recuperación total de los fondos por parte de los afectados. En el documento remitido al tribunal, la SEC reconoce que los inversores de Gemini Earn han recibido el 100% de sus criptoactivos en especie a través del procedimiento de bancarrota de Genesis, culminado entre mayo y junio de 2024.
Además de la actuación del administrador concursal y de los acuerdos con los acreedores, Gemini se comprometió a aportar hasta 40 millones de dólares para asegurar que la devolución alcanzara el total de los criptoactivos de los clientes. Esta contribución económica adicional fue uno de los elementos valorados por la SEC a la hora de dar por satisfechas sus principales preocupaciones en materia de protección al inversor.
En paralelo, Genesis llegó a un acuerdo independiente con la SEC que contempla el pago de una multa civil de 21 millones de dólares. Gemini, por su parte, cerró un entendimiento con los reguladores del estado de Nueva York, clave en la supervisión de servicios financieros y plataformas de intercambio cripto con sede o actividad significativa en la región.
El regulador estadounidense sostiene en el escrito que, dado que los inversores han recuperado íntegramente sus activos y se han alcanzado acuerdos sancionadores y de cooperación con las empresas implicadas, continuar litigando el caso ya no resultaría proporcionado ni prioritario dentro de su agenda de cumplimiento.
Cambio de enfoque regulatorio hacia las criptomonedas
La decisión de archivar este procedimiento se produce en un contexto de reorientación de la política regulatoria estadounidense hacia las criptomonedas. El actual presidente de la SEC, Paul Atkins, ha manifestado que la agencia trabaja en la publicación de directrices específicas para que las empresas cripto puedan determinar con mayor claridad si sus productos son considerados valores.
Estas futuras guías pretenden ofrecer, al menos sobre el papel, un marco más predecible para los operadores del sector, que hasta ahora han tenido que lidiar con interpretaciones caso por caso y litigios prolongados. La cuestión de qué se considera valor y qué no sigue siendo central en los debates legislativos que se están desarrollando en el Senado estadounidense.
Paralelamente, bajo la actual administración de Estados Unidos se ha producido un giro de tono respecto a la anterior etapa, en la que las demandas y las investigaciones contra actores cripto se multiplicaron. La nueva Casa Blanca ha prometido una aproximación más abierta al desarrollo de estas tecnologías, con discursos que incluyen, incluso, la idea de promover el uso generalizado de activos digitales.
En este escenario, la SEC ha ido retirando en el último año más de una docena de casos relacionados con criptomonedas, muchos de ellos iniciados bajo la presidencia anterior y con otra cúpula al frente del organismo. Entre los procedimientos que han quedado archivados figuran investigaciones y demandas contra grandes exchanges, plataformas DeFi y otros proyectos relevantes del ecosistema.
La propia SEC subraya, no obstante, que el cierre del caso Gemini no debe interpretarse como una amnistía general: el organismo insiste en que seguirá actuando cuando detecte ofertas de valores no registrados o conductas fraudulentas, y que su criterio de fondo sobre la aplicación de la normativa de valores no se ha modificado por este archivo concreto.
Impacto para Gemini y para el ecosistema cripto
Para Gemini, el archivo definitivo de la demanda supone el fin de un frente legal que había lastrado su relación con reguladores e inversores institucionales. La compañía, impulsada por los gemelos Winklevoss, ha intentado mantener su posición como plataforma regulada y de perfil relativamente conservador dentro del universo de los exchanges de criptomonedas.
En los últimos años, el exchange ha buscado reforzar su imagen de cumplimiento y ha promovido su expansión en mercados con marcos normativos más claros, como algunas jurisdicciones europeas que están adaptando su legislación al Reglamento MiCA de la Unión Europea. Este entorno comunitario puede resultar especialmente atractivo para empresas que quieren operar con reglas definidas en todo el mercado único europeo.
La resolución positiva del caso Gemini Earn puede facilitar que, a medio plazo, la empresa retome con más fuerza sus planes de crecimiento internacional, incluida la oferta de servicios regulados a clientes de España y del resto de Europa, allí donde logre las autorizaciones pertinentes. Para los usuarios, el desenlace refuerza la idea de que los procedimientos concursales bien gestionados pueden, en algunos supuestos, permitir la recuperación íntegra de sus activos.
En un plano más general, el cierre del litigio envía una señal al mercado sobre la importancia de combinar innovación financiera y cumplimiento normativo. A medida que tanto reguladores como empresas ajustan sus estrategias, es probable que los productos de préstamo, staking y generación de rendimiento evolucionen hacia estructuras más transparentes y encajadas en marcos legales claros.
Al final, lo que refleja este caso es una transición desde una etapa de confrontación constante entre supervisores e industria cripto hacia otra más orientada al diálogo y a la clarificación normativa. Aunque las tensiones no desaparecen, el sector parece avanzar, poco a poco, hacia una convivencia más estable con las autoridades financieras tradicionales.