Apple ha hecho oficial su nuevo portátil profesional de 14 pulgadas, un equipo que estrena el chip M5 para llevar un salto notable en tareas con IA, gráficos y eficiencia. Llega con hasta 24 horas de autonomía, mejoras en almacenamiento y macOS Tahoe con Apple Intelligence, manteniendo un precio de partida de 1.829 €.
Dirigido a quienes buscan rendimiento sostenido y movilidad, este modelo se ofrece en negro espacial y plata, con reservas disponibles ya y entregas previstas para el miércoles 22 de octubre. La propuesta se centra en un rendimiento más alto, una gestión energética más afinada y una experiencia de uso coherente con el perfil profesional.
M5 y salto en inteligencia artificial

El M5 está fabricado en 3 nm y combina una CPU de 10 núcleos con una GPU de 10 núcleos que integra un Neural Accelerator en cada núcleo, además de un Neural Engine de 16 núcleos. Según la compañía, el nuevo chip ofrece hasta 3,5 veces más rendimiento en IA y gráficos hasta 1,6 veces más rápidos respecto al modelo anterior con M4.
La arquitectura y el ancho de banda de memoria unificada de más de 150 GB/s facilitan trabajar con modelos de lenguaje de gran tamaño directamente en el equipo. En la práctica, esto se traduce en respuestas más ágiles al generar imágenes por difusión, mejoras al ejecutar LLM locales en herramientas como LM Studio o flujos de trabajo de análisis y aprendizaje profundo sin depender tanto de la nube.
Apple también ha optimizado el subsistema de almacenamiento: el SSD del MacBook Pro de 14″ con M5 puede rendir hasta el doble que la generación previa, con opciones de configuración de hasta 4 TB. Importar imágenes RAW o exportar proyectos de vídeo pesados ahora lleva menos tiempo.
En el apartado de software, macOS Tahoe potencia la experiencia con Apple Intelligence y novedades de productividad. Destacan Traducción en tiempo real en apps como Mensajes, la app Teléfono para gestionar llamadas desde el Mac, un Spotlight con acciones directas y la interfaz Liquid Glass con más opciones de personalización.
Rendimiento en tareas reales
Más allá de las cifras teóricas, Apple cuantifica mejoras visibles en apps profesionales y juegos. En cargas habituales para creativos y desarrolladores, la combinación de CPU y GPU del M5 aporta velocidades de trabajo más altas sin sacrificar eficiencia, con especial foco en IA y gráficos.
- Topaz Video: hasta 7,7 veces más rápido que el modelo con M1 y 1,8 veces respecto al M4.
- Blender (render 3D): hasta 6,8 veces más rápido que el M1 y 1,7 veces frente al M4.
- Juegos: hasta 3,2 veces más fluidez que con M1 y 1,6 veces respecto al M4.
- Compilación de código en Xcode: hasta 2,1 veces más veloz que con M1 y 1,2 veces frente al M4.
Para quienes den el salto desde equipos con Intel o desde M1, la ganancia es notable: Apple habla de un rendimiento de IA hasta 86 veces superior frente a Intel y de avances destacados en gráficos con trazado de rayos y CPU, todo ello manteniendo un perfil energético ajustado.
Pantalla y multimedia

El panel Liquid Retina XDR de 14 pulgadas mantiene la apuesta por mini‑LED con picos de 1.600 nits en HDR y 1.000 nits en SDR, además de ProMotion a 120 Hz y opción de vidrio nanotexturizado para reducir reflejos en entornos exigentes. La fidelidad de color y el control del brillo lo hacen adecuado para edición de foto y vídeo.
En el apartado multimedia, el equipo suma una cámara de 12 MP con Center Stage, micrófonos con calidad de estudio y un sistema de seis altavoces con audio espacial. Videollamadas, grabación de voz y reproducción se benefician de un conjunto equilibrado que no requiere periféricos de inicio.
Conectividad y puertos

La conectividad es amplia y orientada a flujos profesionales: tres puertos Thunderbolt 4 (USB‑C) con hasta 40 Gb/s, HDMI 2.1, ranura SDXC, MagSafe 3 para carga y conector de 3,5 mm para auriculares. En inalámbrico, incluye Wi‑Fi 6E y Bluetooth 5.3, y permite conectar hasta dos monitores externos de alta resolución.
El diseño continúa la línea reciente del MacBook Pro, con acabados en negro espacial y plata y un chasis pensado para resistir el uso diario. Sin cambios drásticos por fuera, la evolución se concentra en el interior y en la experiencia de software.
En sostenibilidad, Apple indica que el modelo integra un 45% de materiales reciclados por peso (aluminio 100% reciclado en la carcasa, tierras raras recicladas en imanes y cobalto reciclado en la batería). Además, un 55% de la electricidad usada en producción proviene de renovables y el embalaje es de fibra 100% reciclable, dentro del plan Apple 2030.
Batería, memoria y almacenamiento

La autonomía alcanza hasta 24 horas, manteniendo el rendimiento tanto en batería como enchufado. La carga rápida permite recuperar el 50% en unos 30 minutos con adaptadores USB‑C de 96 W o superiores, una ventaja útil en jornadas intensas o viajes.
La configuración base llega con 16 GB de memoria unificada y un ancho de banda de más de 150 GB/s, pensado para modelos de IA y escenas 3D complejas. El SSD ofrece hasta el doble de rendimiento que la generación anterior y puede configurarse con hasta 4 TB para proyectos audiovisuales o científicos.
En cuanto a precio y disponibilidad, el MacBook Pro de 14″ con M5 parte de 1.829 € (o 1.699 € con descuento educativo). Ya se puede reservar y las primeras unidades llegarán el 22 de octubre; se vende en negro espacial y plata.
- Pantalla con cristal nanotexturizado: +190 €
- 24 GB de memoria: +250 €; 32 GB de memoria: +500 €
- 1 TB de almacenamiento: +250 €; 2 TB: +750 €; 4 TB: +1.500 €
- Adaptador de corriente de 96 W: +20 €
- Final Cut Pro preinstalado: +349,99 €; Logic Pro: +229,99 €
Apple mantiene el modelo de 14 pulgadas como puerta de entrada a su gama Pro y adelanta que las variantes superiores del chip, M5 Pro y M5 Max, se sumarán más adelante siguiendo su calendario habitual.
Con el foco puesto en la IA local, una batería que aguanta jornadas completas y una pantalla XDR que sigue marcando el listón, este MacBook Pro de 14 pulgadas con M5 refuerza su papel en entornos creativos, de desarrollo y análisis sin cambios radicales de diseño, pero con mejoras tangibles en velocidad, eficiencia y flujos de trabajo.
