Nvidia refuerza su apuesta por CoreWeave con una inyección de 2.000 millones

  • Nvidia invierte 2.000 millones de dólares adicionales en CoreWeave a 87,20 dólares por acción.
  • La participación de Nvidia en CoreWeave se sitúa en torno al 12% y la convierte en segundo mayor accionista.
  • El acuerdo persigue desplegar más de 5 gigavatios de capacidad en fábricas de IA antes de 2030.
  • La operación se inscribe en la estrategia de Nvidia de financiar infraestructuras de nube centradas en IA y alimentar el debate sobre la "financiación circular" en el sector.

Inversión de Nvidia en infraestructura de inteligencia artificial

La última jugada de Nvidia en el terreno de la inteligencia artificial vuelve a poner el foco en la carrera global por la infraestructura de cómputo. La compañía estadounidense ha anunciado una nueva inversión de 2.000 millones de dólares en CoreWeave, uno de sus principales socios en la nube para cargas de trabajo de IA, consolidando así una alianza que se ha ido reforzando en los últimos meses.

Con esta operación, ejecutada a un precio de 87,20 dólares por acción ordinaria de Clase A de CoreWeave, Nvidia no solo aporta capital fresco para acelerar la construcción de centros de datos, sino que también da un paso más en su estrategia de controlar, de arriba abajo, la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde los chips hasta las denominadas “fábricas de IA”.

Detalles de la operación y peso de Nvidia en CoreWeave

Según los comunicados conjuntos, la tecnológica que dirige Jensen Huang ha destinado 2.000 millones de dólares adicionales a CoreWeave, un proveedor de infraestructura en la nube especializado en computación acelerada. El precio fijado, 87,20 dólares por título, coincide en las diferentes fuentes y sitúa la transacción como una de las apuestas de capital más relevantes de Nvidia en un socio externo.

Antes de este movimiento, Nvidia ya figuraba entre los principales accionistas de la compañía, con una participación en torno al 6,3% del capital, equivalente a unos 24,3 millones de acciones. Tras la nueva inyección, y sumando aproximadamente otras 23 millones de acciones, la participación de la firma de semiconductores se eleva hasta alrededor del 12% del capital de CoreWeave, lo que la convierte en segundo mayor accionista, por detrás de Magnetar Financial.

La reacción del mercado no se ha hecho esperar: tras conocerse el acuerdo, las acciones de CoreWeave llegaron a dispararse entre un 10% y un 15% en los primeros compases de la sesión en el Nasdaq, alcanzando niveles en torno a los 104-108 dólares por título. En lo que va de año, el valor acumula subidas superiores al 40%, en un contexto de fuerte apetito inversor por las empresas ligadas a la infraestructura de IA.

CoreWeave, que salió a bolsa hace menos de un año, se ha consolidado rápidamente como una de las “neoclouds” de referencia del sector: proveedores de nube especializados que ponen el foco casi exclusivamente en ofrecer capacidad de cómputo con GPU para inteligencia artificial, en lugar de servicios de nube generalistas. Esta especialización ha contribuido a que su capitalización bursátil se sitúe ya por encima de los 47.000-53.000 millones de dólares, según las cifras manejadas en las distintas fuentes.

Objetivo: más de 5 gigavatios en fábricas de IA para 2030

La piedra angular del acuerdo pasa por el despliegue de una inmensa red de centros de datos dedicados a IA, que las compañías describen como “fábricas de inteligencia artificial”. El plan contempla que, de aquí a 2030, CoreWeave construya y opere más de 5 gigavatios de capacidad en este tipo de instalaciones, apoyándose en la tecnología de computación acelerada de Nvidia.

En la práctica, los 2.000 millones aportados por Nvidia servirán para que CoreWeave acelere la adquisición de suelo, energía y estructuras necesarias para levantar nuevos centros de datos, con un enfoque claro en cargas de trabajo de IA generativa y de alto rendimiento. Este refuerzo de capital se suma a un pedido anterior de Nvidia, valorado en unos 6.300 millones de dólares en servicios de nube hasta 2032, que garantiza a la compañía acceso prioritario a la capacidad de cómputo de CoreWeave.

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La alianza también incluye que CoreWeave será de las primeras en incorporar múltiples generaciones de infraestructura Nvidia, desde la plataforma Rubin hasta las CPU Vera y los sistemas de red y almacenamiento Bluefield. Esto le permitirá ofrecer a sus clientes un entorno de cómputo con hardware de última generación, algo clave en un mercado donde los modelos de IA se vuelven cada vez más exigentes en recursos.

De fondo, el objetivo compartido es asegurarse de que exista suficiente infraestructura para entrenar y desplegar modelos de IA cada vez más complejos y de mayor tamaño, un requisito que afecta tanto a grandes grupos tecnológicos estadounidenses como a empresas europeas que dependen, en muchos casos, de estos proveedores de nube especializados para ejecutar sus proyectos de IA.

Una alianza estratégica en pleno auge de la IA

La relación entre Nvidia y CoreWeave no nace con esta operación. Ambas compañías ya mantenían una colaboración industrial estrecha, en la que los chips aceleradores de Nvidia —las GPU que se han convertido en estándar de facto para entrenar modelos de IA— constituyen el corazón de los centros de datos de CoreWeave.

CoreWeave se ha posicionado como una alternativa a los gigantes tradicionales del cloud, centrando su propuesta en ofrecer potencia de cálculo basada en GPU a demanda, especialmente atractiva para desarrolladores de modelos de IA generativa, startups tecnológicas y empresas que necesitan recursos de cómputo masivos pero no quieren construir sus propios centros de datos. Entre sus clientes se encuentran actores destacados del ecosistema de IA, como desarrolladores de modelos fundacionales y plataformas de vídeo y contenido generativo.

La inversión de Nvidia se interpreta como un movimiento para asegurar capacidad dedicada a sus propios clientes y, al mismo tiempo, participar en la revalorización de un proveedor que, en la práctica, vende acceso a su hardware. La compañía de Jensen Huang ha señalado que el acuerdo “refleja su confianza en el negocio, el equipo y la estrategia de crecimiento de CoreWeave como plataforma en la nube construida sobre la infraestructura de Nvidia”.

En palabras del propio Huang, la inteligencia artificial “está entrando en su próxima frontera” y empujando “el mayor desarrollo de infraestructura de la historia”. Desde CoreWeave, su cofundador y consejero delegado, Michael Intrator, insiste en que el éxito de la IA pasa porque software, infraestructura y operaciones se diseñen de manera conjunta, y destaca que esta expansión de la colaboración responde a una demanda “muy fuerte” por parte de su base de clientes.

El contexto: la ofensiva inversora de Nvidia en la IA

La apuesta por CoreWeave se enmarca en una ola de operaciones corporativas millonarias con las que Nvidia está intentando blindar su liderazgo en el ecosistema de IA. Más allá de su negocio principal de diseño de chips, la compañía ha multiplicado sus inversiones y alianzas con actores clave de la cadena de valor.

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Entre los movimientos más comentados figura su acuerdo con OpenAI, creadora de ChatGPT, con un compromiso de inversión que podría alcanzar los 100.000 millones de dólares en función del despliegue de nueva capacidad de cómputo. A ello se suman inyecciones de capital como los 5.000 millones de dólares comprometidos en Intel, en plena reestructuración, o la entrada en el capital de Nokia con alrededor de 1.000 millones de dólares para impulsar desarrollos ligados a la futura telefonía móvil 6G.

En paralelo, Nvidia ha participado en la adquisición de Aligned Data Centers junto a BlackRock, en la que se considera una de las mayores operaciones de la historia en centros de datos, valorada en unos 40.000 millones de dólares. También ha cofinanciado, junto a Microsoft, una inversión de 15.000 millones en Anthropic, rival directo de OpenAI, además de comprometer 2.000 millones en Synopsys y cerrar un importante acuerdo de licencia con la startup Groq, orientada al desarrollo de chips y sistemas de inferencia de IA.

A esta lista se han sumado en las últimas semanas nuevas operaciones, como las inversiones de 150 millones de dólares en Baseten, especializada en servicios de inferencia, y de 200 millones en Synthesia, una compañía centrada en vídeo generado por IA. Todo ello dibuja un panorama en el que Nvidia no solo vende hardware, sino que financia selectivamente a sus principales clientes y socios para asegurar la expansión de la demanda de sus productos.

Financiación circular y dudas sobre una posible burbuja en la IA

Este tipo de movimientos ha reavivado el debate en los mercados sobre la llamada “financiación circular” en el sector de la inteligencia artificial. El esquema es relativamente sencillo: grandes fabricantes de chips y tecnológicas invierten capital en empresas de nube o desarrolladores de modelos que, a su vez, utilizan parte de ese dinero para comprar más hardware o servicios a los mismos grupos que los financian.

Algunos analistas alertan de que este patrón puede generar un crecimiento de ingresos con un componente artificial, al depender en exceso de relaciones cruzadas de inversión y de expectativas de demanda futura que quizá no se materialicen en la magnitud prevista. Se evocan episodios históricos como la burbuja de las puntocom, marcados por un fuerte incremento del gasto en capital (capex) y valoraciones desorbitadas que luego no encontraron respaldo en los flujos de caja.

Sin embargo, otros expertos apuntan a que la situación actual es más matizada. El desarrollo de aplicaciones de IA generativa, automatización de procesos y análisis avanzado de datos se ha convertido prácticamente en una obligación competitiva para grandes empresas en Europa y Estados Unidos. No invertir en infraestructura y en capacidades de IA supone el riesgo de quedarse fuera del mercado en unos pocos años.

Desde esta óptica, el fuerte aumento del capex en IA no sería solo una apuesta especulativa, sino una respuesta defensiva y ofensiva a la vez: las compañías deben equilibrar cuidadosamente cuánto capital destinan, cómo lo financian (deuda frente a flujos de caja) y cuáles son las expectativas razonables de retorno sobre estas inversiones a medio y largo plazo.

Firmas de análisis señalan que no se aprecia, de momento, una burbuja generalizada en todo el sector, aunque sí identifican grupos con valoraciones especialmente exigentes y perfiles de riesgo elevado. Otras compañías, en cambio, muestran ratios altos pero sostenibles, inversiones financiadas de forma más prudente y previsiones de crecimiento más realistas, lo que abre oportunidades selectivas tanto en proveedores de chips como en empresas de centros de datos y cloud especializados.

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Impacto para Europa y para el mercado de infraestructuras de nube

Aunque el corazón de la operación se localiza en Estados Unidos, sus efectos se extienden también a Europa y, por extensión, a España, donde muchas compañías dependen de grandes proveedores internacionales para acceder a capacidad de cómputo de alto rendimiento. La expansión de CoreWeave, sustentada en la tecnología de Nvidia, amplía el abanico de opciones para empresas europeas que necesiten entrenar modelos avanzados o ejecutar inferencia a gran escala.

En el Viejo Continente, tanto grandes corporaciones industriales como entidades financieras, telecos y administraciones públicas están intensificando sus proyectos de IA. El acceso a infraestructuras especializadas basadas en GPU es uno de los cuellos de botella más repetidos por los actores del sector. La entrada de nuevos jugadores especializados, como CoreWeave, puede introducir mayor competencia frente a los grandes proveedores tradicionales de nube, lo que potencialmente podría traducirse en mejores condiciones de precio y capacidad.

Para Nvidia, reforzar su posición en este tipo de proveedores supone asegurarse que, a medida que crece la demanda europea de servicios de IA, buena parte de esa demanda se canaliza a través de infraestructuras optimizadas para su hardware. Esto consolida su papel no solo como proveedor de chips, sino como pieza central de un ecosistema de servicios en el que clientes de todos los tamaños —desde startups hasta grandes grupos empresariales— terminan dependiendo de su tecnología.

Desde la óptica regulatoria, la expansión de estas “neoclouds” centradas en IA también plantea desafíos en Europa, donde la Comisión y los reguladores nacionales vigilan la concentración de poder en infraestructuras críticas y el posible impacto sobre la soberanía digital. Aunque por ahora el debate se ha centrado más en los grandes hiperescalares, el crecimiento acelerado de actores como CoreWeave puede acabar entrando también en el radar de las autoridades comunitarias.

En medio de este contexto, el acuerdo entre Nvidia y CoreWeave se interpreta como un paso más en la construcción de una red global de fábricas de IA capaz de absorber la demanda exponencial prevista para los próximos años. La incógnita, como siempre en fases de fuerte expansión, es si la capacidad que se está instalando encontrará un uso sostenido y rentable o si parte de estas inversiones terminará resultando excesiva cuando el ciclo de euforia en torno a la IA se modere.

La nueva apuesta de 2.000 millones de dólares por CoreWeave consolida a Nvidia como accionista clave y socio tecnológico imprescindible en la nube especializada en IA, impulsa el despliegue de más de 5 gigavatios de capacidad de cómputo de aquí a 2030 y alimenta, al mismo tiempo, el debate sobre hasta qué punto este modelo de financiación cruzada está construyendo una base sólida para la próxima década o está inflando, poco a poco, un nuevo episodio de exuberancia en los mercados tecnológicos.

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