Overwatch, un prometedor primer paso en los FPS

Overwatch

Han sido 17 años los que han tenido que pasar desde el lanzamiento de Diablo hasta encontrarnos con una nueva IP de la mano de Blizzard, una de las compañías más importantes e influyentes de la historia del videojuego.

Overwatch es la nueva franquicia del estudio de Irvine que, nacida de las cenizas del malogrado Titán, encandiló a muchos en la pasada Blizzcon y parece que tiene un brillante futuro por delante y podría terminar siendo una gran adición a la lista de grandes sagas de la marca.

Lo que llama la atención de Overwatch además de, como decíamos, ser una franquicia completamente nueva (World of Warcraft, Hearthstone y Heroes of Storm cuyo concepto jugable supusieron novedades dentro de la compañía pero no dejan de aprovechar personajes y folklore de los grandes de la marca) es su género, tratándose del primer first person shooter desarrollado por Blizzard.

El anuncio pilló a todos por sorpresa debido a que en una Blizzcon donde se presentaban dos expansiones para títulos ya lanzados era difícil esperar alguna novedad de peso adicional. Pero vaya si la hubo, precedido por una cinemática marca de la casa y que poco tiene que envidiar a producciones de Disney o Pixar, pudimos ver un extenso tráiler en el que se nos presentaba el concepto del juego así como un gran número de sus personajes, el principal valor de este FPS que puede recordar a Team Fortress 2.

Es con el juego de Valve con el título existente con el que más semejanzas se pueda encontrar y creo que esa calificación de MOBA que muchos le han otorgado viene más de la innecesaria necesidad de compararlo todo con League of Legends y su género que con su planteamiento jugable en sí, máxime si tenemos en cuenta que en Blizzard ya cuentan con Heroes of the Storm, título que sí se corresponde con dicho género.

Pese a que no soy especialmente fan de ninguna de sus franquicias (Diablo es la que más me atrae junto con partidas esporádicas a Hearthstone) siento una especial admiración por Blizzard y su forma de hacer las cosas. Es una de las compañías que más respetan al usuario y, sobre todo, que más se respetan a sí mismas, cuidando hasta el extremo cada una de sus franquicias y dando ejemplo a la hora de cancelar un desarrollo si éste no va bien o de dar más tiempo de desarrollo a otros que cren que así lo requieren.

Creo que también es ejemplar el hecho de anunciar un título con una ingente cantidad de gameplay y pudiendo ser probado desde el primer momento (de forma presencial, eso sí). También sabemos que su beta llegará a lo largo de 2015 y ya podemos inscribirnos para ver si tenemos suerte y terminamos pescando un código.

Hablaba de que es la comparación con Team Fortress 2, de entre todas las realizadas, con la que más de acuerdo estoy pero, pese a ello, creo firmemente que Overwatch tiene una fuerte personalidad propia y un aspecto diferenciador: la variedad de personajes y la importancia y peso de cada uno de ellos, lejos de ser meros clones. De hecho, uno de los puntos que más me llaman la atención es que no todos hagan uso de armas de fuego y podamos ver arcos, martillos, poderes mágicos o ataques cuerpo a cuerpo.

El concepto del juego parece centrarse en partidas no demasiado largas ni extenuantes, rondando los 15 minutos y, por el momento, divididas en dos modos de juego: Carga Explosiva se centra en el transporte de una bomba a un punto de la zona enemiga mientras éstos se defienden; Puntos de contro, por su parte, se centra en repartir varios puntos por el mapa que deberán ser tomados y defendidos respectivamente. El número de mapas es también, de momento, algo escueto, siendo tres los disponibles en la pasada Blizzcon.

Si uno atiende a las impresiones de medios especializados y de los afortunados usuarios que pudieron probar el juego, parece que el trabajo nuclear de Blizzard con Overwatch ha sido impecable y el miedo que podría surgir al provenir de “descartes” de Titán se disipa en cuanto uno se pone a los mandos de un título que, dicen, “mezcla estrategia y juego directo de una forma magistral”. Cierto es que Jeff Kaplan, game designer del título, es uno de los principales pesos pesados de la compañía, siendo el encargado del ya mítico World of Warcraft durante su primer lustro en el mercado.

Hay muchos interrogantes todavía alrededor de esta nueva propiedad intelectual, siendo el principal y más extendido es el del modelo de negocio que Blizzard seguirá; el acercamiento al free 2 play con Hearthtone y Heroes of the Storm junto al hecho de que sea la estrategia seguida de Team Fortress 2 puede hacer pensar que nos terminaremos encontrando con un juego gratuito con micropagos centrados en personajes y/o skins para los mismos. Si me preguntáis a mí, pagaría muy a gusto 60€ con tal de no encontrar desequilibrios y desventajas en un juego tan eminentemente competitivo pero todo apunta a lo contrario.

Tal y como trabaja Blizzard puede faltar mucho para que podamos jugar la versión final de Overwatch y, hasta entonces, es seguro que presentarán más personajes, escenarios y, quizá modos. Esperemos que la espera no se haga demasiado larga. Desde aquí, un servidor ve en Overwatch la franquicia potencialmente más interesante del estudio.

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