El Samsung Exynos 2600 ya es oficial y llega para intentar cambiar la percepción de los chips de la casa, especialmente en mercados como España y el resto de Europa, donde los Exynos han sido mirados con cierta desconfianza por calentamiento y consumo en usos intensivos. Ahora, Samsung pone toda la carne en el asador con un SoC que debuta en proceso de 2 nm con tecnología GAA y que aspira a competir de tú a tú con lo último de Qualcomm.
Más allá de las cifras llamativas, este chip apunta a un objetivo muy concreto: ofrecer potencia sostenida, mejor eficiencia y menos throttling en escenarios reales como juegos largos, uso intenso de la cámara o multitarea pesada. Sobre el papel, el Exynos 2600 combina una CPU de 10 núcleos, GPU Xclipse 960, NPU renovada, ISP con IA avanzada y un sistema de disipación mejorado que busca dejar atrás los problemas tradicionales de la gama.
Proceso de 2 nm GAA: el corazón del salto de generación
El Exynos 2600 es el primer procesador móvil de Samsung fabricado en 2 nanómetros con transistores Gate-All-Around (GAA). Este cambio de nodo no es solo una cuestión de marketing: al reducir la escala y abrazar GAA, la compañía promete más densidad de transistores, menos fugas y, en teoría, mejor eficiencia energética a igualdad de rendimiento.
Según los datos compartidos por la propia Samsung, este proceso de 2 nm GAA permite ganar eficiencia y reducir tamaño frente a nodos anteriores, algo clave en un sector donde cada miliwatio cuenta. La firma habla de mejoras de eficiencia energética de alrededor de un 8% y una reducción de área cercana al 5%, cifras que, combinadas con una nueva arquitectura interna, deberían traducirse en menos calor y más autonomía en el día a día.
Este salto litográfico también tiene otra lectura: Samsung quiere demostrar que su foundry vuelve a estar a la altura en procesos avanzados, después de varios años en los que TSMC ha llevado ventaja en rendimiento y eficiencia real. El Exynos 2600 se convierte así en una especie de escaparate tecnológico de la casa.
En el contexto europeo, donde es probable que muchos Galaxy S26 y S26+ lleguen con este SoC, la apuesta por los 2 nm GAA es especialmente relevante: de cómo se comporte este chip dependerá buena parte de la confianza del usuario en los próximos buques insignia de Samsung.

CPU de 10 núcleos Arm v9.3: más potencia y adiós a los núcleos pequeños
En el apartado de CPU, el Exynos 2600 apuesta por una configuración de 10 núcleos en esquema 1+3+6, basada en la arquitectura Arm v9.3 y en la nueva plataforma de núcleos Arm C1. La gran novedad es el abandono de la clásica estructura de núcleos grandes, medianos y pequeños, en favor de un modelo centrado en núcleos medianos optimizados para cubrir un rango más amplio de consumo y rendimiento.
La distribución concreta es la siguiente: un núcleo Arm C1-Ultra a 3,8 GHz para picos de carga y máxima respuesta; tres núcleos Arm C1-Pro a 3,25 GHz pensados para cargas multihilo exigentes; y seis núcleos Arm C1-Pro a 2,75 GHz orientados a mantener fluidez en tareas del sistema y procesos en segundo plano sin disparar el consumo. Esta mezcla busca combinar velocidad inmediata cuando hace falta con una eficiencia razonable en el uso continuo.
Samsung cifra la mejora de la CPU en hasta un 39% de rendimiento frente al Exynos 2500, acompañada de un recorte apreciable en el consumo para cargas comparables. La compatibilidad con instrucciones SME2 (Scalable Matrix Extension) añade, además, capacidades específicas para trabajos de computación matricial e IA, lo que abre la puerta a acelerar modelos de inteligencia artificial ejecutados directamente en el dispositivo.
En la práctica, este planteamiento debería notarse en un Galaxy S26 más rápido al abrir apps pesadas, mover la interfaz a altas tasas de refresco y gestionar varias tareas simultáneas sin los bajones de rendimiento que se han visto en algunos Exynos anteriores cuando el uso se prolonga.
GPU Xclipse 960 y ENSS: gaming móvil con ray tracing e IA
Uno de los puntos más llamativos del Exynos 2600 está en la parte gráfica. El SoC integra una GPU Samsung Xclipse 960, desarrollada en colaboración con AMD y basada en arquitectura RDNA. Las filtraciones señalan una frecuencia en torno a los 985 MHz y compatibilidad con las principales APIs modernas: Vulkan 1.3, OpenGL ES 3.2 y OpenCL 3.0, lo que garantiza buen encaje con motores de juegos actuales y cargas de cómputo en GPU.
Frente a la generación anterior, Samsung habla de un doble de capacidad de cómputo en la GPU y de una mejora de alrededor de un 50% en rendimiento de ray tracing. Esto significa que, en títulos que aprovechen estas funciones, se podrán manejar efectos de iluminación y reflejos más complejos con mayor estabilidad de frames.
Pero el ingrediente más diferencial es la nueva tecnología Exynos Neural Super Sampling (ENSS). Este sistema combina reescalado de imagen y generación de fotogramas por IA, apoyándose en la NPU del chip para aliviar parte de la carga de la GPU. En las demos oficiales, Samsung muestra cómo un juego pasa de unos 22 FPS a alrededor de 90 FPS tras activar ENSS, lo que da una idea del margen que puede ofrecer en títulos exigentes.
La compañía asegura que estas técnicas permiten una “experiencia de juego hasta tres veces más fluida”, especialmente cuando se combinan altas resoluciones con tasas de refresco elevadas. Eso sí, como siempre, el resultado final dependerá de la implementación en juegos concretos, los drivers y la refrigeración del dispositivo, escalones donde históricamente se han visto diferencias importantes entre fabricantes.
NPU y funciones de IA: más del doble de rendimiento para modelos generativos
La inteligencia artificial es otro de los pilares del Exynos 2600. El chip incorpora una NPU de 32K MAC que, según Samsung, mejora el rendimiento de la IA generativa en un 113% frente a la generación anterior. Esta ganancia no solo llega por fuerza bruta: también se han introducido cambios en la arquitectura interna para reducir el consumo y la latencia durante la ejecución de modelos en el propio dispositivo.
Gracias a estas mejoras, el SoC puede manejar modelos de IA más grandes y variados sin depender tanto de la nube, algo que cuadra con la tendencia actual de llevar más funciones “on-device”. Entre los usos previstos se encuentran la edición inteligente de fotos y vídeo, generación y edición de texto e imágenes, asistentes contextuales y un abanico más amplio de funciones inteligentes integradas en One UI.
La NPU también juega un papel clave en herramientas como ENSS para juegos o en las capacidades de fotografía computacional. Al concentrar este tipo de tareas en aceleradores dedicados, el sistema descarga de trabajo a la CPU y la GPU, con el objetivo de mantener mejor autonomía y menos calentamiento cuando se tiran de funciones avanzadas de IA de forma continuada.
En paralelo, Samsung hace hincapié en el apartado de seguridad, incorporando mecanismos de protección basados en ROM y criptografía postcuántica híbrida (PQC) con soporte de hardware. La idea es reforzar el aislamiento de los datos procesados por IA y garantizar que tareas sensibles se ejecuten en entornos más protegidos, algo cada vez más relevante cuando parte del procesamiento se queda en el propio móvil.
Cámara, vídeo e ISP con IA: hasta 320 MP y 8K con mejor tratamiento de imagen
En el terreno multimedia, el Exynos 2600 estrena un ISP con procesamiento de imagen basado en IA pensado para la fotografía móvil de gama alta. El chip es capaz de manejar sensores de hasta 320 megapíxeles y soporta cámaras de muy alta resolución con latencia prácticamente cero en capturas de hasta 108 MP, permitiendo disparos inmediatos sin penalizar el flujo de trabajo.
Samsung integra un Sistema de Percepción Visual (VPS) basado en IA, que permite al ISP reconocer elementos finos de la escena en tiempo real, como parpadeos, detalles faciales o áreas concretas de la imagen. Este procesamiento se realiza con un consumo hasta un 50% menor en comparación con soluciones previas, lo que ayuda a mantener temperaturas a raya al grabar o hacer ráfagas de fotos.
Otra pieza importante es la Reducción de Ruido de Vídeo con Aprendizaje Profundo (DVNR), una tecnología que analiza los fotogramas para limpiar ruido y mejorar el detalle en escenas con poca luz. En vídeo, el SoC es compatible con grabación 8K a 30 fps y 4K a 120 fps con HDR, así como con decodificación de contenido 8K a 60 fps. Además, adopta el nuevo códec APV8/APV, que busca mejorar el nivel de detalle y la precisión del color en grabaciones avanzadas.
Todo este conjunto de funciones encaja con la estrategia de Samsung para su gama alta, donde la cámara es uno de los grandes ganchos comerciales. Si el Exynos 2600 cumple lo prometido, los futuros Galaxy S26 con este chip deberían ofrecer fotos y vídeos procesados más rápido, con mejor estabilidad y menos penalización térmica, algo especialmente importante para creadores de contenido que graben durante largos periodos.
Gestión térmica y Heat Path Block: menos throttling en usos intensivos
Uno de los aspectos más criticados en anteriores generaciones de Exynos ha sido la gestión del calor y el rendimiento sostenido. Con el Exynos 2600, Samsung introduce una tecnología específica para atacar este punto: Heat Path Block (HPB), también denominada Bloque de Ruta de Calor.
Este sistema reestructura la forma en que el calor generado por el SoC se transmite hacia el resto del dispositivo, usando nuevos materiales y un camino térmico más directo para evacuar la temperatura. Según los datos oficiales, HPB reduce la resistencia térmica hasta en un 16%, lo que en teoría debería hacer que el chip aguante más tiempo a frecuencias altas sin necesidad de recortar rendimiento.
En escenarios reales, esto podría notarse en sesiones largas de juego, grabaciones de vídeo en alta resolución, uso intensivo de IA o multitarea pesada, donde antes era habitual ver cómo el rendimiento bajaba tras unos minutos por protección térmica. Si las cifras se trasladan bien a producto final, HPB se convertiría en uno de los elementos que más contribuyan a cambiar la imagen de los Exynos en Europa.
La combinación del nodo de 2 nm GAA con esta nueva ruta térmica apunta a un objetivo claro: que el usuario no tenga la sensación de que el móvil “se ahoga” cuando se le exige, algo especialmente sensible en un futuro Galaxy S26 que se verá las caras con rivales de Qualcomm, MediaTek e incluso con los iPhone en el tope de gama.
Memoria, conectividad y pantallas: preparado para la gama alta de los próximos años
En el resto de especificaciones, el Exynos 2600 se sitúa claramente en terreno de gama alta. El SoC es compatible con memoria LPDDR5X y almacenamiento UFS 4.1, un combo que hoy por hoy marca el estándar en los móviles más avanzados. Esta combinación permite altos anchos de banda y tiempos de carga reducidos tanto para aplicaciones como para juegos pesados.
En cuanto a pantallas, el chip puede gestionar paneles de hasta resolución 4K/WQUXGA y 120 Hz de tasa de refresco, algo que, aunque probablemente no se aproveche al máximo en el tamaño típico de un smartphone, deja claro que no habrá cuellos de botella en dispositivos con altas resoluciones y frecuencias rápidas.
El apartado de conectividad también va al día: el Exynos 2600 integra módem 5G con soporte para bandas sub-6 y mmWave, capaz de alcanzar velocidades de descarga teóricas de hasta 12 Gb/s. A esto se suma la presencia de Wi‑Fi 7 y Bluetooth 5.4, lo que garantiza compatibilidad con las redes y dispositivos de nueva generación que irán llegando a lo largo de los próximos años.
Con este conjunto, Samsung busca que el SoC no se quede corto a medio plazo, tanto en conexiones móviles y domésticas como en la integración con accesorios y ecosistemas conectados, algo especialmente relevante para usuarios que exprimen al máximo su móvil como equipo principal.
Galaxy S26 en Europa: estrategia de procesadores y competencia con Qualcomm
Buena parte del interés del Exynos 2600 en España y Europa viene de su encaje en la gama Galaxy S26. La información disponible apunta a una estrategia similar a la de años anteriores: Galaxy S26 y S26+ con Exynos 2600 en la mayoría de regiones, incluida Europa, mientras que el Galaxy S26 Ultra se reservaría para el Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm a nivel global.
Esta decisión mantiene vivo el habitual debate entre variantes con Exynos y Snapdragon. Sobre el papel, el Exynos 2600 no pretende batir todos los récords sintéticos, sino reducir la brecha histórica frente a Qualcomm y ofrecer una experiencia cercana en usos reales, apoyado en su nodo de 2 nm, la nueva GPU Xclipse 960 con ENSS y una NPU más capaz.
Filtraciones de benchmarks como Geekbench hablan de cifras cercanas a los 3.455 puntos en single core y en torno a 11.600 puntos en multi core, lo que lo situaría en la parte alta del segmento. No obstante, la propia comunidad es consciente de que las gráficas de rendimiento puntual no cuentan toda la historia: lo que realmente marcará la diferencia será cómo se comporte el conjunto en usos prolongados y en combinación con el diseño térmico de cada modelo.
Si Samsung consigue que un Galaxy S26 con Exynos 2600 en Europa mantenga buen rendimiento, autonomía sólida y temperaturas controladas, el salto a la variante Snapdragon dejará de verse como una “obligación mental” para muchos usuarios avanzados. En caso contrario, el debate volverá a reactivarse, sobre todo entre quienes priorizan el gaming más exigente.
El Exynos 2600 se presenta como el movimiento más ambicioso de Samsung en procesadores móviles en mucho tiempo: estrena proceso de 2 nm GAA, CPU de 10 núcleos Arm v9.3, GPU Xclipse 960 con ENSS, NPU reforzada para IA generativa, ISP con VPS y DVNR, soporte para cámaras de hasta 320 MP, vídeo 8K y un nuevo sistema térmico Heat Path Block. Queda por ver cómo se traduce todo esto en los Galaxy S26 que llegarán a España y al resto de Europa, pero si las promesas de rendimiento sostenido, eficiencia y control del calor se cumplen, este podría ser el Exynos que cambie de verdad la conversación sobre los chips de Samsung en la gama alta.