La 83ª edición de los Globos de Oro vuelve a convertir Los Ángeles en el epicentro de la industria audiovisual, revalidando su papel como gran pistoletazo de salida de la temporada de premios. Entre quinielas, cambios en la organización y el empuje cada vez mayor del cine internacional, la cita llega rodeada de expectación tanto en Estados Unidos como en Europa, donde el seguimiento es ya todo un clásico para los aficionados que trasnochan.
En esta ocasión, la ceremonia llega con varias constantes muy claras: Nikki Glaser repite como presentadora, “Una batalla tras otra” domina las nominaciones y el peso del talento europeo y latinoamericano se deja notar en casi todas las grandes categorías, con la española “Sirat” como una de las grandes bazas de nuestra cinematografía.
Fecha, lugar y horarios de la gala
Los premios se entregan este domingo 11 de enero en el histórico hotel The Beverly Hilton de Los Ángeles, sede tradicional de los Globos desde los años sesenta. Por las obras que se están llevando a cabo en el recinto, la organización ha optado por reubicar la alfombra roja en la avenida Wilshire, en pleno corazón de Beverly Hills, manteniendo así el habitual despliegue de focos, fotógrafos y estilismos de la gran noche del cine y la televisión.
La ceremonia arranca a las 20:00 horas de la Costa Este de EE. UU. (17:00 en la Costa Oeste), con una duración aproximada de tres horas. Esto significa que, para el público español, la cita se prolongará entre las 02:00 y las 05:00 de la madrugada del lunes, una franja horaria a la que los seguidores más fieles ya están acostumbrados.
Como es habitual, la alfombra roja se adelanta alrededor de una hora al inicio del show principal, convirtiéndose en el primer gran escaparate de la temporada. Allí desfilan los candidatos a las categorías de cine y televisión, además de buena parte de la élite de Hollywood, entre ellos directores, productores y ejecutivos de los grandes estudios y plataformas.
Más allá del despliegue de glamour, la ceremonia sigue manteniendo su condición de antesala de los Oscar, un rol que en la industria se toma muy en serio: quien sale reforzado del Beverly Hilton suele llegar con ventaja al Dolby Theatre semanas después, aunque en los últimos años no han faltado sorpresas que han desmontado las previsiones.
Dónde ver los Globos de Oro 2026 en España y Latinoamérica

En España, la retransmisión de la gala podrá seguirse en directo por distintos canales según la cadena que se consulte. Movistar Plus+ ofrece la ceremonia en la madrugada del domingo 11 al lunes 12, a partir de las 02:00 horas, con cobertura previa de la alfombra roja desde algo después de la medianoche. Es la opción tradicional para quienes siguen habitualmente los grandes premios de cine y televisión.
Otros operadores especializados en cine y series también se vuelcan con la cita. Algunas coberturas hacen referencia a la emisión a través de TNT y HBO Max, que incluyen tanto la gala principal como el previo con la llegada de las estrellas. En cualquier caso, el denominador común es que el público español podrá ver la ceremonia en versión original y en tiempo real, tanto en televisión de pago como en plataformas de streaming accesibles desde móviles, tabletas u ordenadores.
En Latinoamérica, los derechos de emisión recaen en TNT para la televisión de pago y en servicios de vídeo bajo demanda como HBO Max, que habilitan la señal en directo y, en muchos casos, contenidos adicionales con entrevistas y análisis. De esta forma, el seguimiento de los Globos de Oro mantiene su carácter global y permite que el público hispanohablante no pierda detalle de lo que ocurre en Beverly Hills.
Además de las cadenas generalistas de cine y series, varios medios internacionales trasladan la gala en formato minuto a minuto. Cabeceras como EL PAÍS o BBC News Mundo cuentan con corresponsales acreditados en el propio Beverly Hilton y equipos de redactores en América y Europa que siguen al detalle el palmarés y los discursos de los premiados.
Nikki Glaser vuelve a ponerse al frente de la gala
La organización ha optado por repetir fórmula con Nikki Glaser como maestra de ceremonias, después del buen recibimiento a su debut en 2025. La humorista, conocida por su estilo directo y un punto corrosivo, se convirtió entonces en la primera mujer en conducir en solitario la gala, y ahora regresa con el reto de sostener el ritmo de una ceremonia que aspira a ser más ágil y autocrítica que otras citas de premios.
En diferentes entrevistas previas, Glaser ha señalado que los grandes ejecutivos de Hollywood y las plataformas de streaming volverán a ser blanco de alguna de sus bromas. El contexto no puede ser más propicio: la puja por la compra de Warner Bros., con Netflix situándose en una posición ventajosa y Paramount pendiente del desenlace, se ha convertido en uno de los temas inevitables de la industria y, previsiblemente, también de su monólogo de apertura.
La presentadora ha dejado caer que figuras como Ted Sarandos, responsable de Netflix, podrían aparecer en sus chistes, aunque insiste en que quienes se encuentran “en la cima” deberían encajar bien ese tipo de humor. El objetivo, según ha explicado, es mantener el tradicional tono irreverente de los Globos, sin caer en el ajuste de cuentas ni en un clima excesivamente solemne que desentonaría con el espíritu de la gala.
En comparación con otras épocas, el componente político parece haber perdido peso en los discursos, aunque la convulsa situación internacional y la influencia de la administración estadounidense siguen sobrevolando la ceremonia. Pese a ello, el énfasis estará en el cambio de modelo de negocio en Hollywood, el papel de las plataformas y el impacto en la producción de cine y series.
La apuesta por una presentadora con experiencia reciente y buen encaje con el formato evidencia la intención de la organización de modernizar la imagen de los Globos de Oro tras sus problemas de reputación de años anteriores, manteniendo a la vez el carácter festivo que los distingue de otros galardones más rígidos.
Una edición marcada por la internacionalización del cine
Uno de los grandes interrogantes de esta edición es comprobar hasta qué punto el cine internacional puede imponerse al estadounidense en las categorías principales. El listado de candidaturas sugiere un equilibrio inédito hace apenas una década, con producciones europeas y latinoamericanas disputando de tú a tú los premios más codiciados.
En la categoría de Mejor película de drama conviven títulos producidos en Estados Unidos con otros de procedencia muy diversa. Entre los primeros figuran “Los pecadores”, dirigida por Ryan Coogler, el nuevo “Frankenstein” de Guillermo del Toro o “Hamnet” bajo la batuta de Chloé Zhao, mientras que entre las producciones extranjeras destacan “Un simple accidente” del franco-iraní Jafar Panahi, “El agente secreto” desde Brasil y “Valor sentimental”, firmada por el noruego Joachim Trier.
En comedia o musical, el panorama es igualmente plural. La gran favorita es “Una batalla tras otra”, de Paul Thomas Anderson, pero comparte terna con propuestas muy diferentes entre sí como “Nouvelle Vague”, “Blue Moon”, “Marty Supreme”, “Bugonia” o “No hay otra opción”. El equilibrio entre cine de estudio, producciones impulsadas por plataformas y apuestas de autor europeas refleja el momento de transición que vive la industria.
El caso de la categoría de película en lengua no inglesa es especialmente ilustrativo del auge internacional. Entre las finalistas se encuentran “Un simple accidente” (Francia), “No hay otra opción” (Corea del Sur), “El agente secreto” (Brasil), “Valor sentimental” (Noruega), la tunecina “La voz de Hind” y la española “Sirat”. El hecho de que varias de estas cintas también estén presentes en categorías de mayor peso revela hasta qué punto los Globos han ampliado su mirada más allá del circuito tradicional de Hollywood.
A esta tendencia se suma el papel de las plataformas de streaming, que ya no solo compiten en televisión sino también en la producción de largometrajes de alto presupuesto y fuerte impacto mediático. La misma disputa por grandes estudios como Warner Bros., con Netflix y otros actores implicados, demuestra cómo se está reconfigurando el mapa del poder en la industria.
“Una batalla tras otra”, la película a batir
Si hay un título que se menciona de forma casi unánime en las quinielas es “Una batalla tras otra” (“One Battle After Another”), el thriller político de Paul Thomas Anderson que arrasa en nominaciones. Suma hasta nueve candidaturas, incluyendo mejor película de comedia o musical, dirección, guion, actor protagonista y varios apartados de reparto, además de presencia en categorías técnicas como banda sonora.
El filme ha logrado un raro equilibrio entre apoyo crítico y respaldo del público, lo que la coloca como clara referencia de la temporada de premios. En los Globos de Oro, su principal desafío llegará en la categoría de mejor película de comedia o musical, donde compite con propuestas como “Marty Supreme”, “Bugonia”, “Blue Moon”, “No hay otra opción” y “Nouvelle Vague”. Todo apunta a que la sorpresa sería que no se alzase con el galardón.
En el apartado interpretativo, “Una batalla tras otra” acumula nombres de peso. Leonardo DiCaprio parte entre los favoritos a mejor actor de comedia o musical, en pugna directa con Timothée Chalamet por “Marty Supreme”, George Clooney (“Jay Kelly”), Ethan Hawke (“Blue Moon”), Lee Byung-hun (“No hay otra opción”) y Jesse Plemons (“Bugonia”). La presencia de DiCaprio alimenta la sensación de que la película de Anderson es la gran rival a batir en casi todos los frentes.
En el reparto destacan también Teyana Taylor y Benicio del Toro, nominados en las categorías de mejor actriz y mejor actor de reparto respectivamente, con Sean Penn completando el plantel de secundarios de lujo. El peso de la película en estas categorías refuerza la percepción de que se trata del proyecto más influyente de la temporada, con opciones reales de arrasar también en los Oscar.
El libreto de la cinta, firmado por el propio Paul Thomas Anderson, compite por el Globo a mejor guion frente a trabajos tan sólidos como “Los pecadores”, “Marty Supreme”, “Un simple accidente”, “Valor sentimental” o “Hamnet”. Su victoria en este apartado en otras citas previas la sitúa como favorita también en este terreno, aunque el pulso con el cine europeo se perfila igualado.
El pulso en las categorías dramáticas
Más allá del dominio de “Una batalla tras otra” en comedia o musical, la atención se concentra en la categoría de mejor película dramática, donde el equilibrio entre producciones estadounidenses y extranjeras es casi perfecto. “Hamnet”, “Los pecadores” y “Frankenstein” se miden con “Un simple accidente”, “El agente secreto” y “Valor sentimental”, en una carrera abierta que puede inclinar la balanza de la temporada.
En el apartado de dirección, el duelo se presenta igualmente atractivo. Paul Thomas Anderson opta a un nuevo reconocimiento por “Una batalla tras otra”, pero se enfrenta a Ryan Coogler (“Los pecadores”), Guillermo del Toro (“Frankenstein”), Jafar Panahi (“Un simple accidente”), Joachim Trier (“Valor sentimental”) y Chloé Zhao (“Hamnet”). La ausencia de distinción entre drama y comedia en esta categoría convierte cada voto en decisivo.
Las categorías interpretativas de drama están también muy disputadas. Entre los actores, Wagner Moura (“El agente secreto”) y Michael B. Jordan (“Los pecadores”) concentran gran parte de las apuestas, con Oscar Isaac (“Frankenstein”), Jeremy Allen White (“Springsteen: Deliver Me From Nowhere”), Joel Edgerton (“Sueños de trenes”) y Dwayne Johnson (“The Smashing Machine”) completando una lista de candidatos sin un claro favorito incontestable.
En el apartado femenino, Jessie Buckley se ha colocado en primera línea gracias a su papel en “Hamnet”, donde interpreta a Agnes, la esposa de William Shakespeare. La noruega Renate Reinsve (“Valor sentimental”), Julia Roberts (“Caza de brujas”), Jennifer Lawrence (“Die My Love”), Tessa Thompson (“Hedda”) y Eva Victor (“Sorry, Baby”) conforman un grupo en el que cualquier giro de última hora podría decantar el premio.
El peso de estas interpretaciones en la carrera a los Oscar es significativo. No solo sirven para reforzar campañas de promoción, sino que suelen marcar el tono del relato mediático en torno a cada película. Una victoria a estas alturas puede ser decisiva para llegar con inercia positiva a la recta final de la temporada.
Reparto de lujo y sorpresas posibles en las categorías de apoyo
Las categorías de mejor actor y actriz de reparto aglutinan algunos de los nombres más reconocibles de la industria. En el lado masculino, la presencia simultánea de Benicio del Toro y Sean Penn por “Una batalla tras otra” plantea la incógnita de si la doble nominación beneficiará al filme o, por el contrario, dispersará el voto. Junto a ellos figuran Jacob Elordi (“Frankenstein”), Paul Mescal (“Hamnet”), Adam Sandler (“Jay Kelly”) y Stellan Skarsgård (“Valor sentimental”).
En la vertiente femenina, los pronósticos se muestran todavía más inciertos. Amy Madigan (“Weapons”) llega con el respaldo de otros premios previos, pero Teyana Taylor aspira a aprovechar el tirón de “Una batalla tras otra”, mientras que Ariana Grande suma nominación gracias a “Wicked: Parte II”. Las interpretaciones de Elle Fanning e Inga Ibsdotter Lilleaas, ambas por “Valor sentimental”, completan una categoría muy repartida.
En el terreno musical, la banda sonora original reúne a compositores de primera fila: Alexandre Desplat (“Frankenstein”), Ludwig Göransson (“Los pecadores”), Jonny Greenwood (“Una batalla tras otra”), Kangding Ray (“Sirat”), Max Richter (“Hamnet”) y Hans Zimmer (“F1: La película”). Esta combinación de nombres consagrados y apuestas menos habituales convierte la categoría en una de las más atractivas para los aficionados a la música de cine.
La mejor canción original vuelve a poner a la música popular en primer plano. “Dream as One” desde “Avatar: Fuego y ceniza”, “Golden” en “Las guerreras K-Pop”, “I Lied to You” en “Los pecadores”, “No Place Like Home” y “The Girl in the Bubble” desde “Wicked: Parte II”, así como “Train Dreams” de “Sueños de trenes” configuran una lista muy ligada a producciones de gran presupuesto y fuerte presencia en taquilla.
La categoría específica de logro cinematográfico y de taquilla refuerza, precisamente, el peso del blockbuster en la gala. En ella vuelven a aparecer títulos como “Avatar: Fuego y ceniza”, “F1: La película”, “Las guerreras K-Pop”, “Misión: Imposible – Sentencia final”, “Los pecadores”, “Weapons”, “Wicked: Parte II” y “Zootrópolis 2”, un grupo que evidencia la importancia comercial de determinadas franquicias en el ecosistema actual.
Animación y cine de género: otro frente de la carrera
El cine de animación mantiene también una presencia destacada en los Globos de Oro de este año. Entre las candidatas figuran “Arco”, “Elio”, “Little Amélie”, “Zootrópolis 2”, “Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita” y “Las guerreras K-Pop”, lo que evidencia el peso combinado de los grandes estudios occidentales y la pujanza del anime japonés.
“Las guerreras K-Pop” destaca especialmente al estar presente tanto en mejor película de animación como en las categorías de logro de taquilla y mejor canción original con “Golden”, lo que confirma la capacidad del fenómeno K-pop para trascender la música y asentarse como franquicia audiovisual global. La secuela de “Zootrópolis” y la nueva entrega de “Avatar” completan una terna que mezcla nostalgia, nuevas licencias y proyectos pensados desde el inicio para el gran mercado internacional.
El peso del cine de género (desde el terror al western o la ciencia ficción) se percibe también en títulos dramáticos y de comedia. “Los pecadores” incorpora elementos de western moderno, “The Menu: Second Course” y varias producciones independientes europeas exploran el humor negro, mientras que la relectura de “Frankenstein” de Guillermo del Toro vuelve a situar el fantástico en el centro del debate crítico.
Esta mezcla de propuestas confirma que los Globos ya no distinguen de forma tan rígida entre cine de autor y cine de género, algo que se refleja en la manera en la que estas películas se integran en las categorías principales sin quedar relegadas a apartados secundarios.
El papel protagonista de España y Europa
Dentro de la creciente internacionalización de los Globos, la presencia española y europea alcanza este año un lugar especialmente relevante. La gran referencia es “Sirat”, la película de Oliver Laxe que compite como mejor película de habla no inglesa y por su banda sonora original, compuesta por Kangding Ray. Su doble nominación consolida tanto al director gallego como a la producción española en el mapa de la temporada.
“Sirat” comparte categoría con “Un simple accidente” (Francia), “No hay otra opción” (Corea del Sur), “El agente secreto” (Brasil), “Valor sentimental” (Noruega) y “La voz de Hind” (Túnez), todas ellas muy bien recibidas en festivales como Cannes, Venecia o Berlín. La cinta española ya había sido seleccionada para representar al país en los Oscar, de modo que su paso por los Globos se percibe como un termómetro clave de sus opciones en la Academia de Hollywood.
Más allá de “Sirat”, Europa tiene una fuerte presencia en varias categorías. “Valor sentimental”, del noruego Joachim Trier, figura entre las aspirantes a mejor película de drama, mejor dirección, mejor guion y mejor película en lengua no inglesa, además de acumular nominaciones interpretativas para Renate Reinsve, Elle Fanning e Inga Ibsdotter Lilleaas. Por su parte, “Un simple accidente”, de Jafar Panahi, combina nominaciones en guion, dirección y película de drama, reforzando el papel de la cinematografía francoiraní.
La lista se amplía con “Nouvelle Vague” y “Blue Moon” en comedia o musical, así como con la participación de intérpretes europeos en categorías televisivas, como Bella Ramsey (“The Last of Us”), Keri Russell (“La diplomática”) o Rhea Seehorn (“Pluribus”). El conjunto subraya el momento especialmente fértil que vive el audiovisual europeo, tanto en salas de cine como en grandes plataformas.
Para el público español, este contexto convierte a la gala en una especie de vitrina doble: por un lado, se sigue el desempeño de “Sirat” y del talento nacional; por otro, se observa de cerca la consolidación de directores, guionistas y actores europeos que en los últimos años han ganado peso también en la temporada de premios de Hollywood.
Series, miniseries y el auge de la televisión premium
En el apartado televisivo, la 83ª edición de los Globos de Oro vuelve a situar en primer plano el auge de la televisión de prestigio. En mejor serie de drama compiten “The Diplomat” (“La diplomática”), “The Pitt”, “Pluribus”, “Separación” (“Severance”), “Slow Horses” y “The White Lotus”, reflejando la fortísima competencia entre plataformas y canales de pago por producir ficciones seriadas de alto nivel y la creciente atención sobre dónde ver las series ganadoras.
“The Pitt” llega como una de las grandes referencias tras su éxito en la edición anterior, mientras que “The White Lotus” firma su tercera temporada como la serie más nominada, con seis candidaturas que incluyen categorías de interpretación y reparto. “Separación” mantiene su estatus de serie de culto gracias al trabajo de Adam Scott y Britt Lower, también nominados, y “Pluribus”, la nueva propuesta de Vince Gilligan, irrumpe con fuerza en las categorías de drama, especialmente a través de la interpretación de Rhea Seehorn.
En comedia o musical, la lista de candidatas incluye “Colegio Abbott”, “The Bear”, “Hacks”, “Nadie quiere esto”, “Solo asesinatos en el edificio” y “The Studio”. “The Bear” confirma su condición de fenómeno crítico y de audiencia, “Hacks” continúa sumando reconocimientos, “Nadie quiere esto” y “The Studio” se consolidan como nuevas referencias de humor adulto, y “Solo asesinatos en el edificio” mantiene el tirón gracias al carisma de su trío protagonista, con Selena Gomez aspirando al Globo a mejor actriz de comedia.
La categoría de mejor miniserie, serie antológica o película para televisión se ha convertido en uno de los apartados más prestigiosos de los Globos. Este año coinciden ahí “Adolescencia”, “Su peor pesadilla”, “La bestia en mí”, “Black Mirror”, “Dying for Sex” y “La novia”. “Adolescencia” es una de las grandes favoritas tanto en esta categoría como en varias interpretativas, mientras que “Black Mirror” reafirma su capacidad para reinventarse y seguir generando debate.
En el capítulo interpretativo, nombres como Diego Luna (“Andor”), Noah Wyle (“The Pitt”), Gary Oldman (“Slow Horses”) o Mark Ruffalo (“Task”) llegan con opciones en drama, mientras que en comedia destacan Steve Martin, Martin Short y Jeremy Allen White, este último por “The Bear”. El panorama femenino incluye a Kristen Bell (“Nadie quiere esto”), Jean Smart (“Hacks”), Selena Gomez (“Solo asesinatos en el edificio”), Natasha Lyonne (“Poker Face”), Jenna Ortega (“Miércoles”) y Ayo Edebiri (“The Bear”), una combinación que refleja la diversidad de registros que ha alcanzado la comedia televisiva actual.
Latinoamérica y el mundo hispanohablante en los Globos de Oro
La presencia del talento latinoamericano es otro de los elementos destacados de esta 83ª edición. El mexicano Guillermo del Toro compite por partida doble con su nueva versión de “Frankenstein”, nominada tanto en la categoría de mejor película dramática como en la de mejor director. Su compatriota Diego Luna, por su parte, opta al Globo como mejor actor de serie de drama gracias a “Andor”.
El brasileño Wagner Moura entra en la carrera como uno de los nombres clave en la categoría de mejor actor de drama por su papel en “El agente secreto”, mientras que el guatemalteco Oscar Isaac se suma a la lista de aspirantes por “Frankenstein”. En conjunto, estas nominaciones confirman el peso creciente de los intérpretes latinoamericanos en las grandes producciones de Hollywood.
En el terreno musical, Miley Cyrus, Ariana Grande y Selena Gomez representan otro punto de conexión con el público hispanohablante. Cyrus opta a mejor canción original con “Dream as One” desde “Avatar: Fuego y ceniza”, Ariana Grande figura en mejor actriz de reparto por “Wicked: Parte II” y Selena Gomez persigue el Globo a mejor actriz de comedia televisiva con “Solo asesinatos en el edificio”.
Para España y América Latina, la combinación de estos nombres con la presencia de “Sirat” y de figuras como Oliver Laxe, Guillermo del Toro, Diego Luna u Oscar Isaac convierte la gala en un escaparate privilegiado del espacio cultural compartido entre ambos lados del Atlántico, en el que cada vez es más habitual que el talento se mueva con naturalidad entre producciones locales e internacionales.
Nuevas categorías: stand-up y podcast
Los Globos de Oro 2026 incorporan y consolidan nuevos apartados pensados para reflejar la evolución del consumo audiovisual. Entre ellos destaca la categoría de mejor actuación en comedia en vivo (stand-up), que reúne a figuras como Bill Maher (“Is Anyone Else Seeing This?”), Brett Goldstein (“The Second Best Night of Your Life”), Kevin Hart (“Acting My Age”), Kumail Nanjiani (“Night Thoughts”), Ricky Gervais (“Mortality”) y Sarah Silverman (“Postmortem”).
La creación de este premio reconoce la creciente importancia de los especiales de comedia grabados para televisión y plataformas, un formato que se ha consolidado como contenido estrella en servicios de streaming y que, hasta ahora, quedaba fuera de los grandes circuitos de premios. La presencia de cómicos de larga trayectoria subraya hasta qué punto el stand-up se ha integrado en la cultura audiovisual dominante.
A ello se suma la categoría de mejor podcast, con finalistas como “Armchair Expert with Dax Shepard”, “Call Her Daddy”, “Good Hang with Amy Poehler”, “The Mel Robbins Podcast”, “SmartLess” y “Up First”. Esta inclusión reconoce a los podcasts como una pieza central del ecosistema de entretenimiento, con narrativas seriadas, entrevistas de largo formato y programas de actualidad que compiten por la atención del público al mismo nivel que muchas producciones televisivas.
Con estas incorporaciones, la organización de los Globos envía una señal clara de adaptación a los nuevos hábitos de consumo, abarcando desde el cine de gran presupuesto hasta formatos nativos digitales que han crecido fuera de los cauces tradicionales. El resultado es una fotografía más completa del panorama mediático actual.
Con la alfombra roja desplegada en Beverly Hills, “Una batalla tras otra” como rival a batir, la española “Sirat” buscando confirmar su momento dulce y la televisión de prestigio disputándose cada premio, los Globos de Oro 2026 llegan en un contexto de cambio profundo para la industria audiovisual. Entre plataformas en plena pugna, estudios en proceso de venta, una oferta desbordante de series y películas y una audiencia fragmentada entre horarios y pantallas, la 83ª edición de los Globos sigue siendo, pese a todo, una cita decisiva para entender hacia dónde se encamina el cine y la televisión que veremos en los próximos meses.