Si alguna vez un juego te ha dado la lata o quieres comprobar rápido qué gráfica llevas y qué versión de DirectX corre tu PC, la herramienta DxDiag es tu aliada. Esta utilidad viene con Windows y sirve para reunir en una ventana toda la información clave del sistema relacionada con DirectX, gráficos, sonido y periféricos de entrada, sin complicarte con instalaciones extra.
Conviene saber que DxDiag nació con funciones de prueba y pequeños arreglos para dispositivos vinculados a DirectX, pero esa etapa quedó atrás. Desde Windows Vista, su cometido es principalmente informativo: te muestra datos precisos del hardware y los controladores y te ayuda a detectar posibles fallos que afecten al rendimiento en videojuegos o aplicaciones 3D.
Qué es DxDiag y por qué te interesa
DxDiag es la herramienta de diagnóstico de DirectX, el conjunto de APIs de Microsoft orientadas a gráficos 3D, vídeo, sonido y otras tareas multimedia. Es el puente entre el sistema operativo, los drivers y las aplicaciones que necesitan acelerar gráficos y audio; por eso es tan práctico tener a mano un sumario claro cuando algo no va fino.
En el día a día, DxDiag te ahorra tiempo porque centraliza todo en un sitio. Abres la ventana y puedes ver de un vistazo la versión de DirectX instalada, el modelo de CPU y GPU, la memoria disponible, detalles del monitor y si las características de DirectX avanzadas están habilitadas. Nada de ir saltando de un panel a otro por toda la configuración de Windows o usar msinfo32 para comprobaciones adicionales.
DirectX forma parte del corazón de Windows desde hace años y su papel es clave en videojuegos y en apps que hacen uso intensivo de la GPU. Existen otras tecnologías en el ecosistema, como Vulkan, pero en equipos Windows la referencia habitual es Direct3D dentro de DirectX. En consecuencia, DxDiag se convierte en el primer lugar donde mirar cuando hay dudas con compatibilidades, drivers o requisitos.
Un punto importante es su integración. No hay que descargar ni instalar nada adicional: DxDiag está en el propio sistema. Por eso, cuando alguien te pide “pásame un DxDiag”, se refiere a que generes un informe con esta herramienta para repasar tu configuración. Es el estándar de facto para compartir detalles técnicos del equipo con un servicio de soporte o con amigos que te echan una mano.
Con el paso del tiempo, la utilidad ha perdido las funciones de prueba interactivas, pero a cambio ofrece una radiografía muy clara. Verás pestañas separadas para sistema, pantalla, sonido y entrada. En cada una, DxDiag enumera dispositivos, controladores, versiones compatibles de Direct3D y, si hace falta, notas con alertas cuando detecta algo fuera de lo normal.

Cómo ejecutar DxDiag paso a paso
Hay varias formas de abrir la herramienta, todas sencillas. La más directa es usar la búsqueda del menú Inicio: escribe “dxdiag” y pulsa en la coincidencia que aparece. También puedes tirar del clásico cuadro Ejecutar, que sigue funcionando como un reloj.
Opción 1, vía Inicio: abre el menú, escribe dxdiag y confirma. Windows lanza la utilidad en unos segundos y, si es la primera vez, puede que te pregunte si deseas comprobar la firma digital de los controladores. Dale a que sí para que DxDiag valide que los drivers instalados están correctamente firmados.
Opción 2, vía Ejecutar: pulsa las teclas Windows + R, escribe “dxdiag” y haz clic en Aceptar. Se abrirá exactamente la misma ventana. El proceso es idéntico, solo cambia el camino que has seguido para llegar hasta allí.
Al iniciarse, DxDiag recopila información del sistema durante unos instantes. Si ves que tarda un poco, tranquilo: está leyendo datos de hardware y controladores para mostrarlos con precisión en las distintas pestañas. En nada tendrás la información desplegada para consultarla.
¿Y si Windows dice que no encuentra el programa? En ese caso concreto, la documentación de Microsoft indica que tienes una versión de DirectX 5.0 o anterior, algo ya muy antiguo. La recomendación oficial es descargar e instalar la versión más reciente de DirectX disponible desde los recursos de Microsoft (referencia de Knowledge Base: artículo 179113).
Pestañas y datos que encontrarás
La ventana principal de DxDiag se organiza en varias pestañas: Sistema, Pantalla (a veces “Pantalla” o “Video”), Sonido e Entrada. Cada una agrupa información por categorías para poner orden. Vamos a ver qué cuenta cada apartado y por qué importa cuando quieres diagnosticar un problema o simplemente conocer tu equipo.
Sistema
La pestaña Sistema ofrece un resumen general del entorno. En la cabecera verás la fecha y la hora en que abriste DxDiag, el nombre del equipo, la edición y versión exacta de tu sistema operativo y los ajustes de idioma y región. Es la tarjeta de presentación del PC tal y como Windows lo tiene registrado.
Justo después aparecen detalles que ayudan a identificar la placa base y su firmware: fabricante del sistema (que en equipos montados suele reflejar el ensamblador de la placa), modelo de sistema y versión de la BIOS. Esta información es útil si vas a actualizar el firmware o necesitas confirmar el modelo para buscar drivers.
En el bloque de procesador, DxDiag muestra el modelo concreto de la CPU, el número de núcleos/hilos lógicos y la velocidad base. No es un benchmark ni nada por el estilo, pero te da lo necesario para que otra persona sepa qué CPU tienes y cuántos hilos maneja en tareas multihilo.
También verás la cantidad de memoria RAM total (en MB), el tamaño del archivo de paginación y su uso en ese momento. Cierra esta sección la versión de DirectX instalada, un dato clave si vas a comprobar compatibilidades con juegos recientes. Esa línea “Versión de DirectX” es la que te pide cualquier soporte técnico cuando hay dudas.
Pantalla (Video)
Esta pestaña muestra una por cada monitor conectado. Es decir, si usas varios, habrá varias pestañas del estilo “Pantalla 1”, “Pantalla 2”, etc. En la zona de dispositivo verás el modelo de la GPU y la memoria disponible desglosada por tipos, además de los datos básicos del monitor: resolución y frecuencia de refresco.
En el bloque de controladores está el meollo: versión del driver, fecha, proveedor y compatibilidades. DxDiag especifica qué versiones de Direct3D soporta tu combinación de tarjeta y controlador; lo habitual hoy en día es ver compatibilidad con DirectX 12 Ultimate (12.2) si la GPU y el driver están al día.
Más abajo encontrarás el apartado de características de DirectX, donde se indica si están activadas funciones como la aceleración DirectDraw o Direct3D (la nomenclatura puede variar según versiones). Y, muy útil, una caja de notas que avisa cuando DirectX detecta problemas con el dispositivo de pantalla, lo que ayuda a diagnosticar conflictos de drivers o fallos de configuración.
Sonido
El apartado de sonido funciona de manera similar al de pantalla: hay una pestaña por cada dispositivo de audio detectado. En el bloque de dispositivo verás el nombre y tipo de salida (altavoces, cascos, HDMI, etc.), mientras que en controladores aparecen la versión del driver de audio y datos del proveedor. Es una forma rápida de confirmar qué salida estás usando y si el software que la gestiona está actualizado.
De nuevo, la caja de notas informa cuando DirectX encuentra anomalías. Por ejemplo, si hay un problema de firma o si un controlador de audio está deshabilitado. Gracias a este resumen, es más fácil cruzar información cuando un juego no te detecta la salida correcta o cuando el sonido se entrecorta.
Entrada
La pestaña de entrada lista los dispositivos conectados que el sistema reconoce como elementos de entrada: teclados, ratones, micrófonos, mandos, capturadoras, etc. Además, verás en la parte inferior una lista relacionada de dispositivos de entrada y un desplegable con la estructura de puertos USB. Esta vista es útil para comprobar de un vistazo si Windows está viendo el periférico que te da guerra.
No hay pruebas interactivas aquí, pero DxDiag te da el contexto necesario para que puedas decidir los siguientes pasos de diagnóstico. Por ejemplo, si un mando no aparece en la lista, quizá toque probar en otro puerto, reinstalar drivers o confirmar su estado en el Administrador de dispositivos. La idea es tener una foto completa del ecosistema de entrada en ese momento.
Guardar un informe con DxDiag
Una de las funciones estrella de la herramienta es la posibilidad de exportar todo lo que ves a un archivo. En la esquina inferior derecha encontrarás el botón “Guardar la información”. Al pulsarlo, DxDiag genera un informe con los datos del sistema para que lo compartas o lo revises con calma.
El informe puede guardarse en formato de texto o en XML. El TXT es perfecto para pegar en un correo o en un chat, mientras que el XML puede venir bien si vas a procesar los datos o integrarlos en alguna herramienta. En ambos casos, el contenido incluye todas las secciones (Sistema, Pantalla, Sonido e Entrada) tal y como las ves en la interfaz.
¿Cuándo viene bien exportar? Muchas veces, para verificar que cumples requisitos de un juego o para pedir ayuda con un problema gráfico o de audio. Compartiendo el informe, la otra persona puede repasar la versión de tu driver de GPU, la edición de Windows, la versión de DirectX y las notas de DxDiag, tres pistas que resuelven un buen número de incidencias comunes.
- Confirmar especificaciones antes de instalar un juego exigente.
- Enviar a soporte técnico cuando aparezcan fallos o artefactos.
- Guardar una “foto” del sistema tras una actualización importante.
Un detalle práctico: el archivo de texto que genera DxDiag es liviano y se comparte sin problemas por correo o mensajería. Y como el contenido sigue una estructura reconocible, quien lo reciba localizará rápido lo que necesita, sin perderse entre menús o capturas de pantalla.
Saber qué versión de DirectX tienes
Si lo que quieres es comprobar la versión de DirectX instalada, la propia herramienta lo pone fácil. Microsoft describe un procedimiento muy directo que puedes seguir en cualquier equipo con Windows, sin bajar nada adicional y sin permisos especiales más allá de los habituales del usuario.
- Haz clic en Inicio y luego en Ejecutar.
- Escribe dxdiag y pulsa Aceptar.
- En la pestaña Sistema, localiza la línea “Versión de DirectX”. Ahí verás el número exacto instalado.
- Si lo necesitas, recorre las demás pestañas para consultar las versiones de los archivos de DirectX y los controladores asociados.
- Cuando termines, cierra la ventana con Salir.
Ese dato de la pestaña Sistema es el que suele pedir cualquier guía de requisitos o un técnico de soporte. Si aparece DirectX 12 Ultimate, perfecto: ya estás en el tope de compatibilidad actual para los juegos que lo soportan. Si muestra una versión anterior, puede que el título que te interesa requiera una actualización del sistema o de los controladores de la GPU.
Ojo con el caso en que Windows no encuentre DxDiag al ejecutar el comando. Según la documentación oficial, eso significa que el equipo tiene DirectX 5.0 o una versión anterior, lo cual es excepcional en equipos modernos. En tal escenario, la recomendación es descargar e instalar la versión más reciente de DirectX desde los recursos de Microsoft. Como referencia, el artículo 179113 de la Knowledge Base explica el proceso de descarga e instalación.
Otra observación interesante: las pestañas de Pantalla y Sonido muestran, además de la versión del controlador, las compatibilidades de Direct3D. Si estás solucionando un problema con un juego concreto, conviene revisar estas líneas porque indican si tu GPU y driver soportan las funciones de DirectX que el título necesita. Un driver desactualizado puede ser la diferencia entre que algo no arranque y que funcione como debe.
Por último, recuerda que DxDiag es una herramienta de lectura y reporte. No instala ni actualiza nada por sí sola. Si detectas que falta una característica o que un controlador está viejo, el siguiente paso será actualizar desde Windows Update o desde la web del fabricante del dispositivo. Tras hacerlo, vuelve a ejecutar DxDiag para verificar que la versión y las notas reflejan el cambio.
DxDiag es ese comodín que conviene tener en la recámara: abre en segundos, resume lo esencial del sistema y te deja exportarlo a un archivo para quien tenga que ayudarte. Entre la pestaña Sistema con la versión de DirectX, la sección de Pantalla con los controladores de la GPU y las notas que alertan de posibles problemas, suele bastar para orientarte cuando un juego no funciona, cuando valoras si tu PC cumple requisitos o cuando quieres documentar tu configuración sin quebraderos de cabeza.
