Wallapop acaba de lanzar Wallapop Club, su nuevo sistema de fidelización, y la idea es tan simple que sorprende que no lo tuvieran antes: si compras o vendes dentro de la plataforma, te llevas puntos.
Y ojo, no es el típico programa “solo para compradores”. Aquí puntúan los dos lados, algo que, en mi caso, tiene sentido porque en Wallapop voy alternando: una semana vendo una tablet vieja y a la siguiente estoy cazando unos auriculares “como nuevos”. Con más de 21 millones de usuarios y la segunda mano ya bastante normalizada (dicen que el 94% de españoles recurre a productos reutilizados), esto busca convertir el hábito en rutina.
El funcionamiento es directo: 5 puntos por cada euro de una transacción completada con éxito, con acumulación automática y caducidad de un año. Y aquí viene lo interesante: los puntos se canjean por dos cosas muy “Wallapop”.
Primero, descuento en gastos de envío, a partir de 100 puntos (que, haciendo cuentas, son 20 euros en compras/ventas). Segundo, más visibilidad para un anuncio, desde 400 puntos (unos 80 euros movidos en la plataforma). Me gusta porque ataca dos fricciones reales: pagar envíos duele y vender a veces es como gritar en una feria. ¿La pega? Los umbrales no son bajísimos y la caducidad puede fastidiar si eres usuario esporádico.
En el fondo, Wallapop está empujando una “economía de puntos” para que no te vayas a otra app cuando terminas una venta. Además, hablan de futuro y de añadir herramientas para mostrar el impacto positivo (tipo clasificaciones de sostenibilidad). Si lo ejecutan bien, puede ser un empujón práctico hacia un consumo más responsable.
¿Merece la pena? Sobre todo para quien compra y vende con cierta frecuencia; si entras una vez cada pocos meses, quizá lo notes menos. Pero sin duda Wallapop quiere fidelizar a los usuarios habituales y contraatacar así la nueva campaña de Vinted.