- Arquitectura modular (CoreOS/CorePC) con particiones aisladas para mayor seguridad, restablecimientos limpios y actualizaciones más rápidas.
- Optimización por silicio y mejor soporte ARM: builds ajustadas, emulación mejorada y fin al soporte de aplicaciones Arm32.
- IA integrada (Copilot) que anticipa acciones, diagnostica problemas y mejora productividad; funciones avanzadas requieren NPU o respaldo en la nube.
- Interfaz renovada (barra flotante, menú rediseñado) y requisitos más exigentes: 8 GB RAM recomendado, SSD y NPU para experiencia completa.

Windows 11 todavía tiene recorrido, pero el foco ya mira a su sucesor, un proyecto que muchos conocen como Windows 12 y que, según rumores sólidos, apuntaría a una gran revisión arquitectónica, de interfaz y de funciones de inteligencia artificial. Aunque Microsoft no lo ha anunciado oficialmente, distintas pistas internas y el propio calendario de soporte hacen que cada vez tenga más sentido pensar en una nueva gran versión.
Conviene aclararlo desde el principio: hoy no hay una confirmación pública de Microsoft sobre la llegada de Windows 12, pero sí un goteo de filtraciones, builds internas y cambios de estrategia (como el lanzamiento de Windows 11 24H2 en 2024) que dibujan un panorama bastante claro. La idea que se perfila combina un Windows más modular, con mayor presencia de IA, y una experiencia pulida que abarque desde PCs tradicionales a nuevos factores de forma.
¿Qué sabemos hoy de Windows 12 y por qué vuelve a estar en el centro?
La posible nueva versión se entendería como un sucesor real, no un mero “paquete de funciones” sobre Windows 11. El objetivo: un Windows reconstruido con enfoque modular (CoreOS/CorePC) y preparado para múltiples dispositivos, con bases comunes y capas que se añaden según las necesidades de hardware y uso.
Este enfoque también encaja con la estrategia silicon-optimized: versiones de Windows optimizadas para cada SoC, buscando mejores sinergias entre el sistema y el hardware (algo que Apple ya practica con Apple Silicon). Esta optimización sería clave para exprimir tanto plataformas x86 como ARM, y para habilitar experiencias más consistentes en rendimiento y eficiencia.
Fecha de lanzamiento: qué se rumorea y qué encaja en el calendario
Aunque no hay fecha oficial, múltiples fuentes apuntan a la segunda mitad de 2025, con octubre como mes probable al coincidir con el fin del soporte de Windows 10. Ese hito facilitaría una transición ordenada desde Windows 10 y 11 hacia la nueva versión, reduciendo el número de ramas activas y simplificando el soporte.
Durante 2024, Microsoft ha priorizado Windows 11 24H2, lo que desplazó cualquier lanzamiento de numeración nueva. Las betas públicas de “lo siguiente” podrían llegar en 2025 a través del canal Insider, permitiendo probar funciones clave antes del lanzamiento general. Aun así, algunos analistas no descartan que la ventana se alargue a 2026 si la compañía decide pulir más el salto.

Arquitectura modular: CoreOS/CorePC, particiones separadas y actualizaciones más rápidas
Una de las novedades más potentes iría por dentro. Se habla de un Windows con separación de estados (CoreOS), dividido en particiones inaccesibles para el usuario que aíslan componentes del sistema. Esta compartimentación permitiría restablecimientos de fábrica más limpios, actualizaciones más rápidas y una seguridad reforzada.
Ese núcleo modular facilitaría que el sistema se adapte a todo tipo de dispositivos, desde equipos de sobremesa completos hasta portátiles ligeros o consolas portátiles con arquitectura PC. También se menciona un Windows Update más unificado, reduciendo diferencias por edición (Home, Pro, ARM) y ayudando a que el mantenimiento sea más consistente.
Ligado a esto, la orientación silicon-optimized daría pie a builds ajustadas finamente al procesador y la NPU, maximizando rendimiento y eficiencia energética en cada plataforma. La consecuencia práctica: menos “peso” innecesario y mejores tiempos de respuesta en tareas cotidianas.
La gran apuesta: Inteligencia Artificial en el centro de la experiencia
Microsoft está volcada con la IA y Windows 12 no sería la excepción. Se espera una integración más profunda de Copilot en Windows y funciones de inteligencia contextual a nivel de sistema, capaces de asistir en tiempo real, entender lo que haces y anticipar acciones. Esto abarcaría desde productividad a creatividad y soporte técnico.
Entre los ejemplos que suenan están asistentes para diagnóstico y resolución de problemas, gestión más inteligente de procesos y consumo, y automatizaciones que reduzcan fricción en el día a día. La IA también reforzaría la seguridad y el control de permisos, e incluso podría contribuir a reducir el consumo energético en portátiles.
Para todo esto, el hardware cuenta: los llamados PC Copilot+ y, en general, los equipos con NPU dedicada sacarán mucho más partido de las nuevas funciones. Se habla de umbrales de potencia en la NPU (TOPS) y de RAM más generosa para que la IA corra en local; cuando no sea posible, habría apoyo en la nube para ciertas cargas.
Interfaz y diseño: barra de tareas flotante y ajustes visuales modernos
Sin romper lo ya conocido de Windows 11, se esperan cambios visuales que den un aire más fresco. La barra de tareas flotante es uno de los elementos más repetidos en filtraciones, con una búsqueda separada y mejor integrada, además de un Centro de acción más limpio y coherente.
El menú inicio también podría recibir una reorganización notable, con más opciones de personalización, como integrar Office en el menú de inicio, y una distribución más clara. Se mencionan iconos reposicionados (por ejemplo, en la esquina superior derecha) y elementos flotantes que recuerdan, en parte, a lo visto en macOS, con más transparencias y pulido visual.
Compatibilidad y ARM: mejor soporte, adiós a apps Arm32 y mirada a largo plazo
La apuesta por ARM va en serio. El objetivo es que los equipos con esa arquitectura disfruten de una experiencia al nivel del x86, con mejoras en emulación, rendimiento nativo y eficiencia. Aquí la optimización por silicio será clave para que la batería y la fluidez marquen diferencias.
Unmatiz importante revelado en clave de futuro: no habría soporte para aplicaciones compiladas para Arm32, empujando al ecosistema hacia 64 bits. Es la misma dirección que han seguido otras plataformas y, aunque obliga a los desarrolladores a actualizarse, simplifica el mantenimiento del sistema a medio plazo.
Requisitos mínimos esperados y qué PC necesitarás
Oficialmente no hay lista cerrada, pero todo indica que como base se mantendrían los mínimos de Windows 11. En el mejor escenario para la compatibilidad, hablaríamos de:
- CPU de 64 bits (x86 o ARM) con al menos 2 núcleos a 1 GHz.
- 4 GB de RAM.
- 64 GB de almacenamiento.
- UEFI con Secure Boot.
- TPM 2.0.
- Pantalla de 9″ o más con 1366 x 768 píxeles.
- GPU compatible con DirectX 12.
- Conexión a Internet.
Ahora bien, hay consenso en que podrían subir algunos escalones. Los rumores más repetidos hablan de 8 GB de RAM como mínimo razonable, un procesador con más núcleos y quizá 100 GB de almacenamiento disponible. También se sugiere que el SSD sea prácticamente obligado para aprovechar la IA y los tiempos de actualización.
Para funciones avanzadas de IA (especialmente en local), una NPU dedicada será la llave que desbloquee la mejor experiencia. Sin ella, muchas capacidades podrían delegarse en la nube o estar desactivadas, manteniendo la compatibilidad pero no el “nivel premium” de las novedades.
Como referencia adicional, ciertas listas de compatibilidad de Windows 11 se han ido ajustando con el tiempo y hay familias de CPU antiguas que ya no figuran entre las soportadas. Es razonable esperar que Windows 12 sea más exigente con el procesador y la memoria, aunque esto no impide que existan métodos no oficiales para instalarlo en equipos fuera de soporte.
Integración con móviles y ecosistema: más cerca de Android e iOS
La app Enlace Móvil (antes Your Phone) seguirá ganando peso. La hoja de ruta apunta a más integración con Android y mejoras con iOS, con sincronización de notificaciones, llamadas, mensajes y, ojalá, una compartición de archivos más directa desde el Explorador.
Entre los deseos y pistas que circulan figura poder usar una tablet como segunda pantalla, duplicar o extender escritorio de forma sencilla y compartir pantalla con menos fricción. La idea es que Windows 12 refuerce el “hub” desde el que controlas tu vida digital, independientemente del teléfono que uses.
Actualización y precio: cómo llegaría a tu PC y cuánto costaría
La vía principal será la de siempre: Windows Update, con un despliegue escalonado por oleadas. Cuando tu equipo sea elegible, recibirás la notificación para actualizar. Y si prefieres empezar de cero, siempre quedará la instalación limpia desde un medio externo.
En cuanto al coste, muchas fuentes apuntan a que la actualización será gratuita para quienes tengan licencia activa de Windows 11, y posiblemente también para usuarios de Windows 10 en ciertos escenarios. Para nuevas licencias, el precio debería moverse en rangos similares a los de Windows 11 en su lanzamiento.
También sobrevuela el rumor de una edición por suscripción, referenciada en cadenas internas como “subscription edition” o “subscription status”. La interpretación más extendida es que afectaría sobre todo al ámbito empresarial (como Windows 365 Cloud PC), mientras que el consumidor mantendría el modelo habitual de licencia.
¿Se llamará realmente “Windows 12”? nombre y ciclos de versión
El nombre está menos claro de lo que parece. En 2024, la compañía apostó por Windows 11 24H2 para concentrar avances (muchos, de IA) sin cambiar el número. El “Windows 12” podría aparcarse como marca comercial hasta que toque, pero eso no invalida que se esté trabajando en la siguiente gran versión (con el nombre en clave Next Valley ganando enteros).
La propia Microsoft habló de un ciclo de lanzamiento de tres años, aunque ya hemos visto cómo puede flexibilizarse. Todo encaja mejor si el sucesor de Windows 11 asoma en 2025, coincidiendo con el fin de soporte de Windows 10; si no llega a tiempo, 2026 sigue siendo un horizonte plausible.
Qué esperar en el día a día: rendimiento, seguridad y servicio
Al margen de la IA, la modularidad y la optimización por silicio deberían traducirse en un sistema más ágil, con menos lastre en equipos modestos y más músculo en los tope de gama. Las actualizaciones pretenden ser más rápidas y menos intrusivas, y el restablecimiento de fábrica, más fiable.
En seguridad, el aislamiento por particiones del sistema, la autenticación biométrica y los controles reforzados de permisos y datos personales, así como herramientas para detectar DLLs sospechosas, deberían elevar el listón. La protección basada en la nube sumará una capa extra frente a malware y amenazas emergentes, alineando Windows con las mejores prácticas actuales.
El modelo de “Windows como servicio” no cambia: seguirá habiendo actualizaciones periódicas de características y parches de seguridad. La modularidad facilitaría introducir mejoras incrementales sin tener que tocar piezas críticas cada vez, reduciendo riesgos.
Preguntas frecuentes breves
¿Habrá beta pública? Todo indica que sí, a través del canal Insider en 2025, meses antes del lanzamiento estable.
¿Necesitaré NPU para todo? No, pero las funciones de IA más potentes y en local dependerán de ella. En su ausencia, se apoyarán en la nube o se limitarán.
¿Subirán los requisitos? Es probable que sí, con RAM mínima de 8 GB como cifra que se repite, almacenamiento más holgado y SSD como recomendación fuerte.
¿Podré forzar la instalación en un PC no compatible? Como con Windows 11, seguramente habrá métodos no oficiales para hacerlo, asumiendo riesgos de soporte.
¿Qué pasa con las apps antiguas? En ARM no se soportarían binarios Arm32; en x86/x64 la compatibilidad general seguiría siendo alta, con mejoras de emulación donde corresponda.
La próxima gran versión de Windows se perfila como un salto que combina arquitectura moderna, IA ubicua y un diseño más pulido, con una hoja de ruta que encaja a partir de 2025; si tu equipo es reciente, con NPU y suficiente RAM, estás en la mejor posición para aprovecharlo, y si no, la compatibilidad debería mantenerse con concesiones y alguna función limitada por hardware. Comparte esta noticia para que más usuarios conozcan sobre este nuevo sistema operativo.