Cómo mejorar el rendimiento de Windows 10

Windows 10

No hay ningún sistema operativo perfecto, ninguno. Todos y cada uno de ellos, ya sea macOS, iOS, Android, una distro de Linux o cualquier otro, todos y cada uno de ellos, sufren de los mismos problemas tanto de seguridad como de estabilidad. La única solución y las más rápida para solucionar los problemas de funcionamiento es instalar de cero el sistema operativo.

Para evitar llegar a ese punto, que algunos usuarios pueden considerar problemático por lo todo lo que conlleva hacer una copia de seguridad de todos los datos, en este artículo os vamos a mostrar diferentes trucos para evitar que con el paso del tiempo el rendimiento de Windows 10 no sea el que nos ofrecía al principio.

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Si has llegado hasta este artículo, lo más probable es que tu equipo no sea lo que se dice precisamente nuevo, y probablemente has instalado Windows 10 después de haber pasado por Windows 7, sobre todo ahora que se ha quedado sin soporte oficial. Si sigues los trucos que te mostramos a continuación, verás como el rendimiento de tu equipo con Windows 10 mejora de forma sustancial.

Los trucos que os mostramos a continuación son ideales cuando acabamos de instalar Windows 10 y todavía no hemos comenzado a instalar aplicaciones. Si no es tu caso, la mejora que puedas encontrar puede que sea mínima y no tan grande como si las hicieras con Windows 10 recién instalado.

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Mejorar el rendimiento de Windows 10

Desactivar la animaciones y transparencias

Desactivar animaciones Windows 10

Los sistemas operativos no solo entran por los ojos, sino por su funcionalidad, sin embargo, muchos son los usuarios que prefieren la estética a la funcionalidad. En este sentido, Windows 10 pone a nuestra disposición un gran número de efectos visuales para que nos entre por los ojos, en forma de animaciones y transparencias.

El problema en los equipos más antiguos o de menos recursos, es que se hace un uso intensivo del procesador y de la gráfica en todo momento, por lo que la experiencia de uso y visual deja de ser agradable para el usuario, ya que no ofrecen la fluidez que cabría esperar.

Si queremos mejorar la fluidez del sistema debemos desactivarlas a través del menú de Configuración > Accesibilidad > Pantalla > Simplificar y personalizar Windows. Para desactivarlas, tan solo tenemos que desmarcar los interruptores correspondientes a Mostrar animaciones en Windows y Mostrar transparencias en Windows.

Desactivar la indexación de archivos

Desactivar la indexación de archivos

Cada vez que instalas de cero Windows 10, verás que durante los primeros días, tu equipo está continuamente leyendo el disco duro. Lo que está haciendo tu equipo es indexar los documentos que tienes en tu equipo, para que a la hora de buscarlos, no tenga que escanear por completo tu equipo buscándolos, una operación que puede llegar a tardar varios minutos si el número de archivos es muy elevado.

Si eres un usuario ordenado y guardas tus documentos de forma ordenada en tu equipo, puedes desactivar la indexación de archivos y evitar que tu equipo, de vez en cuando, se pase varios minutos confeccionando un registro de los archivos que tienes almacenados en tu equipo.

Para desactivar la indexación de archivos, debes escribir en el cuadro de búsqueda services.msc y pulsar Enter. En la ventana que se muestra a continuación, debemos buscar la opción Windows Search. Pulsamos dos veces para que se muestren las opciones y en tipo de inicio seleccionamos Deshabilitado.

Revisar los programas que se ejecutan al iniciar el equipo

Desactivar aplicaciones menú de inicio

Algunas aplicaciones necesitan ejecutarse cada que vez iniciamos nuestro equipo. Estas aplicaciones, en la mayoría de los casos, son necesarias para que dispositivos externos funcionen cuando los conectemos al equipo en cualquier momento, por lo que no es aconsejable eliminarlas del inicio de Windows.

Sin embargo, hay algunas aplicaciones que al instalarlas se añaden al arranque de Windows sin nuestro permiso para iniciarse más rápidamente cuando queremos ejecutarla, lo que provoca que el tiempo de arranque de nuestro equipo se incremente considerablemente, llegando a ser de varios minutos hasta que el disco duro deja de leer y está listo para seguir nuestras instrucciones.

En este caso, lo mejor que podemos hacer es eliminarlas del arranque de Windows. Aplicaciones como Spotify y Chrome, son dos claros ejemplos de aplicaciones que tienen esta dichosa manía, aplicaciones que se encuentran en segundo plano siempre que iniciamos nuestro equipo consumiendo recursos aunque no vayamos a utilizarlas. En el caso de las aplicaciones de antivirus, si ejecución al inicio de nuestro equipo está plenamente justificado.

Eliminar aplicaciones del inicio de nuestro equipo es tan sencillo como acceder al administrador de tareas a través del comando Ctrl + Alt + Supr. Dentro del administrador de tareas, nos dirigimos a la pestaña Inicio, seleccionamos con el ratón la aplicación que queremos desactivar y pulsamos en el botón inferior derecho.

Instalar las aplicaciones necesarias / Borrar las que no utilicemos

Desintarla aplicaciones Windows 10

Lo peor que podemos hacer en nuestro equipo es instalar aplicaciones sin ton ni son, sin orden ni concierto, para tan solo saciar la curiosidad humana acerca de la posible utilidad que puede tener una aplicación. Todas las aplicaciones que instalamos, modifican el registro de Windows para que la aplicación funcione correctamente.

El problema lo encontramos con el paso el tiempo, cuando el número de aplicaciones es tan elevado que el equipo se vuelve loco buscando tantas referencias a aplicaciones que no utilizamos. Además, estamos ocupando un espacio valioso en nuestro disco duro que podemos utilizar para otros fines.

Para desinstalar aplicaciones, debemos acceder a la configuración de Windows, Aplicaciones > Aplicaciones y características. A continuación, tan solo tenemos que seleccionar que aplicación queremos eliminar y pulsar en el botón correspondiente.

Cerrar las aplicaciones que no utilizamos

Si ya hemos dejado de utilizar una aplicación y no tenemos pensado volver a utilizarla, lo mejor que podemos hacer es cerrarla, para así liberar tanto memoria de nuestro equipo como recursos. De nada nos sirve mantener la aplicación abierta si ya hemos dejado de trabajar con ella.

Con ello no solo conseguiremos que nuestro equipo funcione de una forma más fluida, sino que además, también vamos a permitir que el equipo no haga tanto uso de memoria virtual. La memoria virtual es espacio de disco duro que utiliza el equipo cuando nos hemos quedado sin memoria RAM.

Elimina archivos no necesarios

Una vez llegas de viaje o de un evento donde tu smartphone ha sido uno de los protagonistas para inmortalizar el evento, descargas el contenido a tu equipo para probablemente compartirlo con tus amigos o familiares. Hasta aquí todo correcto. Pero una vez has compartido el contenido no hay ninguna necesidad de conservar esas imágenes o vídeo en el disco duro. Ninguna.

Cuando esas imágenes o vídeos han cumplido esa función, debemos trasladar esa información a un disco duro externo, no solo para liberar espacio en nuestro disco duro, sino también para evitar perderlas en caso de que nuestro equipo deje de funcionar por cualquier motivo y nos veamos obligados a formatearlo.

Desfragmentar el disco duro

Desfragmentar disco duro

Hasta el lanzamiento de Windows 10, todas las versiones previas nos obligaban a desfragmentar periódicamente nuestro disco duro, es decir, recolocar los datos de forma ordenada en nuestro disco para que estos siempre estén los más juntos posible y el equipo tarde menos en acceder a ellos.

Con la llegada de Windows 10, no es necesario hacerlo de forma habitual, ya que es el propio equipo quien se encarga de hacerlo de forma programda. Sin embargo, es necesario hacerlo cuando hemos liberado una gran cantidad de espacio y queremos que nuestro equipo funcione de forma más fluida sin esperar a que Windows lo haga de forma semanal conforme está programado de forma nativa.

Las unidades de almacenamiento sólido (SSD) no necesitan desfragmentarse ya que el almacenamiento se realiza de forma digital y no mecánica como los discos duros mecánicos (HDD). Para acceder a la aplicación Desfragmentar de Windows 10, tan solo tenemos que escribir en el cuadro de búsqueda de Cortana Desfragmentar y seleccionar el resultado Desfragmentar y optimizar unidades. Para iniciar la desfragmentación tan solo tenemos que pulsar en Optimizar.

Si aún así, el equipo sigue siendo lento…

No todo el mundo tiene los recursos económicos para cambiar el equipo por uno más moderno. Afortunadamente, hablemos de un portátil o de un equipo de sobremesa, podemos invertir unos pocos euros para ampliar algunas especificaciones de nuestro equipo y con las que conseguiremos un salto importante de rendimiento.

Ampliar la memoria RAM

Cuanta más RAM mejor. No hay que confundir memoria RAM con el espacio de almacenamiento. La memoria RAM (Random Access Memory) es el almacenamiento que utiliza el equipo para ejecutar las aplicaciones en el equipo, un almacenamiento que al apagar el equipo se elimina por completo.

El disco duro, es el espacio de almacenamiento que tiene nuestro equipo para instalar aplicaciones. Ese espacio nunca se borra cuando apagamos el equipo, solo se borra cuando lo hacemos de forma manual. Una vez tenemos claro este aspecto que mucha gente confunde, seguimos.

La mayoría de los equipos antiguos está equipado con 4 GB de RAM, memoria que hace unos años era más que suficiente. Sin embargo, tanto las aplicaciones como los sistemas operativos, funcionan de una forma más fluida y rápida cuando tienen más memoria RAM. En este caso, podemos ampliar la RAM de nuestro equipo hasta 8 GB, como mínimo, por muy pocos euros.

Pon un SSD en tu vida, lo agradecerás

Disco duro SSD

Los discos duros mecánicos (HDD) nos ofrecen una velocidad de lectura mucho más lenta que los discos duros sólidos (SSD). La diferencia de iniciar un equipo de cero haciendo uso de HDD a un SSD puede llegar a ser de varios minutos.

En los últimos años, el precio de los SSD ha bajado considerablemente y por unos 30 euros podemos hacernos con un SSD de 256 GB. Si ese espacio te parece insuficiente, puedes optar por una cantidad de almacenamiento mayor, pero su precio es más elevado.

Otra opción es mantener el HDD mecánico de tu equipo para almacenar información como fotografías, vídeos y documentos varios y utilizar el SSD para instalar Windows y todas la aplicaciones que ejecutemos en nuestro equipo, de esta forma no solo se reducirá considerablemente el tiempo de inicio de nuestro equipo, sino también el de las aplicaciones que ejecutemos.


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